Durante el año 2012, la Federación Columbófila Galega colaboró con la Xunta de Galicia en el programa “Xogade” donde varias federaciones deportivas impartirían charlas en aquellas escuelas de educación primaria de la comunidad autónoma que las fueran escogiendo entre las que les pareciesen más interesantes, didácticas o entretenidas para los niños.

charla

Obviamente la colombofilia presentaba varios alicientes para estar en el meollo. Al ser un deporte “minoritario”, jugaba con el factor de ser interesante gracias a su novedad. Y al implicar animales de por medio, sumaba votos para estar entre los preferidos por los educadores y los pequeños.
Por otro lado, para nosotros tenía el aliciente de sacarnos de los palomares, los clubes deportivos, las exposiciones, etc y situarnos ante una audiencia joven entre la que ir sembrando la curiosidad por nuestras amadas palomas de carreras.

Hoy quisiera compartir con vosotros lo vivido durante una de estas charlas, la primera de las que impartí a los niños y que se convertiría una de las mejores experiencias que he vivido como colombófilo a lo largo de toda mi vida.

Tengo que reconocer que durante las semanas anteriores al comienzo de las charlas, me trajo de cabeza decidirme por el tipo de contenido y la manera de comunicárselo a los niños. Al final decidí que lo mejor sería no preparar nada y contarles como era esto de la colombofilia tal y como yo lo entendía y lo vivía desde niño y dejar que el vídeo que le íbamos a pasar, así como las palomas y el resto de aperos colombófilos que yo mismo llevaba llenasen de imágenes la imaginación de los pequeños.
Quiso la casualidad, el azar, o el destino, que uno de los colegios que se decidiese por la colombofilia dentro de su ciclo de charlas, fuera justo el que tenemos al lado del local social de mi propio Club Colombófilo (Pombas do Salnés), el CEIP San Bartolomeu de Tremoedo. Así que para empezar, ya me habían facilitado el trabajo de transportar las jaulas de exposición hasta el aula que acogería la charla.

Así que allí estaba yo, media hora antes de lo previsto, portátil en la mochila, jaulas de exposición bajo un brazo y trasportín de palomas en mano cruzando las puertas del colegio.
Desde alguna aula del fondo del pasillo llegaban los ecos de una canción infantil y a través de las ventanas de la planta baja se escuchaba el alboroto de chiquillos quemando energía a chorro en el patio. Estoy acostumbrado a hablar en público y delante de audiencias verdaderamente exigentes… pero por un instante y sin saber porqué, se abalanzó sobre mí un ligero temor a no saber llegar a los niños, a aburrirlos, a no captar su atención. La inquietud hizo acto de presencia, mis glándulas suprarrenales recibieron la orden de inyectar adrenalina al torrente sanguíneo como sino hubiese mañana, mi corazón comenzó a elevar notablemente la frecuencia de sus latidos y una ligera humedad cubrió las palmas de mis manos.
Pero ya no había tiempo para remilgos, nada más verme aparecer, el bedel (tras una breve ojeada a la caja metálica que portaba en una mano y en la que estaba teniendo lugar un verdadero concierto de arrullos comprendiendo piezas clásicas como el “dejadme tranquilo en esta esquina”, o el moderno “estoy mu loco y toda esta parte de la cesta es mía y sólo mía”) supo quien era yo y a que venía.

-¡Vamos, que no se diga! Pensé. Y respirando hondo lo seguí hasta el aula habilitada para la charla. Mientras aguardaba la aparición de la profesora encargada del ciclo de la actividad, me agencié unas cuantas mesas escolares sobre las que disponer las jaulas para mis pequeños músicos a fin de que fuesen parte también de la explicación.

paloma azul jaulaConecté el lápiz USB al portátil, comprobé que el vídeo se reprodujese por el proyector y saqué de la mochila los aperos que llevaba preparados, un robusto reloj de anillas de caucho Benzing Paloma, un moderno reloj electrónico Unikon, varios chips y algunas anillas.

En estas me encontró Araceli Bugallo, la profesora de educación física y encargada de las charlas en el centro. Se sorprendió de lo tranquilas que estaban las palomas en las jaulas mientras íbamos comentando el desarrollo de la actividad.
Al preguntarle por las edades de los niños, la respuesta no pudo ser más devastadora… “entre 8 y 12 años”. Fantástico, fue mi pensamiento esta vez. Tengo que verme las caras con un grupo donde se mezclan los que aún se van a la cama tarareando la musiquilla de Bob esponja y los que ya empiezan a darle a la tecla del whatsapp compulsivamente.
Tales pensamientos nublaban la claridad de mi juicio cuando un tropel de voces irrumpió impetuoso en el pasillo y un pequeño ejército de niños tomó al asalto el aula.

niñosDe repente, como previendo la amenaza inminente de un depredador poco cauteloso, cesó cualquier rastro de arrullos en las jaulas de las palomas. Y ahí estaban, un enjambre de pequeños en busca de sitio, no sin antes pararse a examinar aquellas palomas en sus jaulas pegando la nariz en los barrotes.
Mientras los profesores que los acompañaban los sentaban yo busqué sitio en un pequeño estrado delante de la pantalla. Me senté casi a la misma altura que los niños de las primeras filas, que lo habían hecho en el suelo y poco a poco un silencio expectante fue ganando a los asistentes, ansiosos por ver de qué iba todo aquel despliegue mañanero de medios.
Tomé aire, lancé una última visual a aquella sinfonía de mofletes gordezuelos, naricitas moqueantes, gafas desaliñadas, ojos atentos y lo tuve claro, ya sabía por donde tenía que empezar.

-Hola, me llamo Carlos y cuando tenía más o menos vuestra edad me hice colombófilo. Así que soy criador y compito con palomas mensajeras.
Por unos segundos guardé silencio y dejé que aquello calara en ellos.
Y se hizo la magia.
Ya no era un tío loco con una caja llena de ruidos de palomas… era una persona que con la misma edad que ellos había recibido uno de los regalos más maravillosos y casi místicos que puede recibir un niño, el arte de la colombofilia.
¿Qué más necesitaba para conectar con ellos?
-Estoy seguro de que muchos de vosotros habéis oído hablar de las palomas mensajeras. Hoy vengo a hablaros de ellas, de la colombofilia, de sus inicios y de lo que hacemos en la actualidad con estas preciosas palomas.
Las mensajeras son palomas que tienen la capacidad de volver al lugar donde nacieron, por muy lejos que las llevemos, siempre que su capacidad de orientación y sus fuerzas se lo permitan y el terreno, el clima y los depredadores no se lo impidan.

Y poco a poco fui engranando cómo se orientan las palomas con dónde creemos que aparecieron las primeras mensajeras, para qué se usaban en la antigüedad, cuando empezaron a usarse para fines deportivos gracias a la aparición del telégrafo y qué hacemos hoy en día los entrenadores de palomas mensajeras para competir con ellas. Desde el ponerle una anilla numerada cuando son pequeños pichoncitos, los primeros vuelos de aprendizaje, hasta las grandes caravanas de camiones en las sueltas más importantes del mundo.

Antes de ponerles el vídeo quise saber si tenían alguna pregunta y para mi satisfacción,  ante mis ojos y con la velocidad del rayo, nació un bosque de inquietos bracitos alzados. No hay nada más asombroso en la faz de la tierra que la joven mente humana, un bullente contenedor de conexiones sinápticas casi a estrenar, ávidas de respuestas a infinidad de preguntas. Y si algo podía suscitar preguntas en aquellas mentes era precisamente el tinglado que se desplegaba ante sus ojos.
A priori, una persona poco hecha al trato con niños podría esperar eso, preguntas infantiles… Pero si algo les sobra a los niños es imaginación y eso es justo lo que hace falta para gestar las mejores preguntas.
Así que en un momento fui engullido por una auténtica sesión de “brainstorming” en miniatura, donde más de una vez tuve que esforzarme por estar a la altura de las preguntas. Desde si les damos de comer cualquier tipo de maíz, pasando por si cualquier clase de paloma puede ser mensajera o qué es lo que pasa con las que no regresan a casa y acabando por cuantas veces por minuto le late el corazón a una paloma…

explicación

Poco a poco el denso bosque de bracitos fue perdiendo densidad a medida que discurrían las respuestas. Una vez satisfechas todas y cada una de las curiosidades (alguna de las cuales provenía de los profesores) pasamos al vídeo.
Tal vez no fuese el material más indicado para aclararle las cosas a un público tan joven, pero era un trabajo que explicaba a la perfección la mayor parte de las etapas de nuestra afición.
A los niños les encantó ver como el diminuto pichón lograba emerger al mundo desde su huevo para ser anillado a los pocos días de vida y los sorprendieron sobremanera las prácticas del veterinario a la hora de coser a una deportista herida tras el encontronazo con un depredador.

Finalizada la película llegó uno de los puntos que me había estado guardando en la manga para el final. La explicación de cómo se cogen las palomas para poder manejarlas sin hacerles daño alguno.

coger palomas
Así que pedí la colaboración de dos pequeños ayudantes para la explicación práctica, los más pequeños casi se pelean por salir y comenzamos con la cantinela de que para sujetar a una paloma sólo se necesitan 3 dedos, pulgar, índice y corazón. Y haciendo la seña de la victoria, pasas las patas de la paloma por entre índice y corazón y con el pulgar cierras la mano y ya no hay paloma que se escape. Y en efecto, al primer intento ya manejaban la paloma a nivel profesional.
He de admitir que había cierta trampa, pues la paloma elegida para la ocasión era una de las más tranquilas de nuestro palomar, acostumbrada de antemano a las inquietudes colombófilas de mi sobrino de 9 años.
Y así llegamos al final de la charla y como todos y cada uno de los asistentes (maestros incluidos) se habían quedado con ganas de tocar a las palomas organizaron una fila en la que cada uno le daba una caricia a la paloma en la espalda antes de salir.

salida

¿Conocéis esa sensación de felicidad plena? Estoy seguro de que sí. Pues en ese mismo instante yo me sentía así. Un grupo de niños se había quedado prendado de algo que para mi es indispensable, la colombofilia. No había ni rastro del miedo que sentía a no poder competir contra las dichosas PS3, 3DS y cachivaches semejantes simplemente con 4 palomas y una historia.
Al final la realidad había sido otra. Y comprendí que no podía ser de forma diferente. La colombofilia, para quien la ama de verdad, es más que un deporte, una afición, o la simple cría de animales. Es una parte elemental de nuestra vida y una pasión que alimenta el espíritu, no sólo del que la practica, sino también de aquel que se acerca aunque sea un poco a ella.

Y no acaba aquí la historia de un día de charla en un colegio. Cual no sería mi sorpresa cuando el sábado siguiente me encuentro una docena de niños, acompañados de padres y madres, al llegar con las palomas al club para el enceste de una suelta. Así que por un día duplicamos el aforo y el trabajo en el local social, porque todos querían meter las palomas en las cestas. Y sucedió lo mismo al sábado siguiente…
Por desgracia, los encestes posteriores tuvieron lugar en días de semana y ninguno de los niños pudo asistir. Pero apostaría algo a que alguno se deja caer este año por la casa de la cultura a ver si puede volver a mezclarse de nuevo con las palomas.

Como decía arriba, esta fue una de las mejores experiencias que he tenido como colombófilo y, aunque las siguientes charlas no fueron tan intensas como la primera, la repetiría mil veces sin siquiera dudarlo un instante.

Un abrazo.

Carlos Padín Cores

Comentarios  


#9 joel torres. 21-04-2013 00:01
felicitaciones carlos por tan buena iniciativa, mis saludos desde Venezuela donde la colombofilia lamentablemente se a decaído pero que año tras año con la poca aficion que queda en la practica colombofila. aun se mantiene luchando arduamente. amen de este deporte que admiro,amamos y sentimos con pasion no soy colombofilo activo pero si tengo algunas palomas y por supuesto las cuido con el alma y claro si tuviera la oportunidad de ser colombofilo lo fuese. mi correo es el siguiente . con el fin de intercambiar de sus conocimientos del mismo. gracias por el aporte de este medio un abrazo que dios le de salud para que sigan los exitos..!!
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#8 Hugo 07-03-2013 20:43
Estupenda, necesitamos sabia nueva, felicidades
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#7 Jacinto 13-02-2013 23:43
Esta es en realidad nuestra utilidad pública,una obligación que tenemos todos y cada uno de nosotros como colombófilos,enseñar este deporte que tiene un futuro pobre(tanto por la crisis,el sistema de vida,las nuevas tecnologias etc...).La colombofilia sigue siendo un deporte practicado por minorias y es un gran desconocido para la mayoria de la sociedad (pequeños y adultos).Entre todos tenemos que conseguir que por lo menos cuando se escuche la palabra COLOMBOFILIA se sepa de que se está hablando.
Un saludo
Palomar "O Condadés"
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#6 juan 02-02-2013 16:48
Excelente articulo, algo que todos los que dicen ser expertos en la colombofilia deberian hacer, por que no solo se trata de ganar concursos, sino tambien de difundir este hermosos deporte, lo felicito por haber logrado lo que muchos solo lo han soñado.
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#5 Pepe 23-01-2013 10:25
El crecimiento y expansión de nuestro deporte es un verdadero problema. La concentración demográfica en las ciudades, la dificultad para tener animales en ellas, la elevada presión de los depredadores que condicionan la actividad, los costes... todo parece jugar en contra. A favor está la enorme satisfacción que la colombofilia puede llegar a proporcionar a quienes la practican.
Actividades como las que se relatan en el escrito, realizadas con la pasión y entusiasmo que demuestran sus palabras, son gestos que abren las puertas para que entre aire fresco. El magisterio no es nada si no va acompañado de pasión, se vuelve frío, mero adoctrinamiento. Pero el deslumbramiento y la conmoción que acompaña a discursos como el que se edita, encandilan al lector, entusiasman... como creo que debió de suceder en el colegio de San Bartolomeu de Tremoedo. No se puede entender, sino, la toma del club en el siguiente enceste.
Vuelvo a dar la enhorabuena por el inaplazable "apostolado".
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#4 Carlos Padín Cores 22-01-2013 20:14
La franja de edad media del colombófilo es elevadamente alta... en otras palabras, nuestro deporte adolece de una gran inyección de sangre nueva que garantice la supervivencia de la colombofilia y el futuro traspaso generacional. Sino lo conseguimos, estamos condenados.

Como dice Pablo Suárez Revuelta en el blog http://www.palomasmenorca.com es importante organizarse, aunque sea dentro del nivel de los propios clubes para contactar con los colegios y llevarles un pequeño pedazo de nuestros palomares a los niños.
No os perdáis las vivencias de Pablo en lides semejantes en:
http://www.palomasmenorca.com/2011/10/promocion-del-dos-mil-y-pico.html

Un saludo a todos.
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#3 Pepe 22-01-2013 19:31
Felicidades!!! Un magnífico relato rebosante de pasión colombófila.
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#2 The Pigeon site 22-01-2013 19:06
Sí, es estupendo Jupomo. La Federación Gallega realizó también ese mismo año su Exposición Regional en uno de los principales centros comerciales de Galicia, a la vista de miles de personas que pasaron por alli aquel fin de semana. Ambas fueron sin duda muy buenas ideas.

Saludos!
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#1 Jupomo 22-01-2013 14:38
Esto es estupendo. Muy buena forma de hacer colombicultura y sembrar, para que vayan saliendo nuevos aficinados.
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