Todos los años el SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza) se pone en contacto conmigo media docena de veces, para ver si puedo hacerme cargo de las palomas mensajeras que les entrega algún que otro buen ciudadano tras haberlas recogido (la mayor parte de las veces exhaustas tras una carrera) en los lugares más inesperados.
En un par de ocasiones, las palomas que me entregaron habían sido rescatadas, in extremis, de piscinas en las que casi se ahogan al intentar beber. En otro de los casos, el ave no había tenido la suerte de contar con espectadores de su azarosa rehidratación.
Lo repetitivo del asunto me ha llevado muchas veces a pensar en las peripecias que tiene que pasar una paloma mensajera cuando, durante una carrera, se para a beber un poco de agua.
Aquellos que disfrutamos de nuestro tiempo libre en la naturaleza, sabemos que no suele resultar fácil abrevar en un río. Los cauces suelen tener mucha vegetación asociada que dificulta acceder libremente al agua. Y, salvo que sea un curso lento, las orillas erosionadas no facilitan las cosas.

Las piscinas no ofrecen, en la mayoría de casos, un acceso sencillo al agua y el calado suele complicar las cosas, ya que son minoría las palomas que sepan flotar con facilidad.

Por si fuese poco, lo que desde el cielo y con el reflejo del Sol parecía una masa de agua estancada, es probable que se trate de una balsa de agua residual o, mucho peor, de aceite o hidrocarburos.

Si ya era complicado abastecerse de fluido, en ciertos ecosistemas se le añade un peligro que llega desde las profundidades. Hace unos años me sorprendían las imágenes de siluros cazando palomas en el Ebro, sino recuerdo mal cerca de Zaragoza. Parece ser que este comportamiento no es exclusivo de esas poblaciones.

Ahora imaginaos el percal… una paloma mensajera sedienta baja a beber a un pequeño banco de arena en el que ha divisado un bando de palomas comunes… toma tierra, se pavonea un poco entre el resto de congéneres más o menos desaliñadas y cuando estima que ya ha sido suficiente (quedar bien siempre es lo primero) se acerca a la orilla a beber, totalmente ajena a que bajo la superficie acecha, a la caza de palomas incautas, uno de los mayores depredadores fluviales de Europa, el siluro.

siluroatrapandopaloma02Ed Yong nos relata en el siguiente artículo la experiencia de un grupo de científicos en un caso semejante documentado en Francia...

En el suroeste de Francia, un grupo de peces ha aprendido a cazar aves. El río Tarn, a su paso por la ciudad de Albi, crea un pequeño banco arenoso al que acuden los bandos de palomas de la cercana urbe para bañarse y acicalarse. Y patrullando constantemente la isla podemos encontrar al Siluro europeo (Silurus glanis) que en su edad adulta puede alcanzar enrte 1´5 a 3 metros de longitud, lo que lo convierte en el mayor pez de agua dulce del viejo continente. Es bastante común poder observar a estos siluros proyectándose fuera del agua para sujetar a una de las palomas con sus mandíbulas y retorcerse para volver de nuevo al agua y arrastrar a su presa a las profundidades del río donde será tragada entera. Durante este proceso, llegan a estar varados durante algunos segundos en la ribera de la isla.

Ver vídeo de los siluros cazando palomas.

Existen más cazadores acuáticos capaces de encallar su cuerpo voluntariamente de manera semejante, es el caso de los delfines mulares (Tursiops truncatus) en Carolina del Sur, que asustan a los pequeños bancos de peces que nadan cerca e la orilla para hacerlos saltar a la arena donde es fácil cazarlos. Método semejante emplean las orcas (Orcinus orca) en Argentina, que se acercan a las playas para atrapar leones marinos mientras descansan desprevenidos. El comportamiento de los siluros del río Tarn es tan similar que Julien Cucherousset (de la Universidad Paul Sabatier de Toulouse) los describe como “orcas de agua dulce”.

Alertado por pescadores locales de semejante comportamiento en peces fluviales, Cucherousset se desplazó hasta Albi para observarlos desde un puente con vistas a la isla. Durante el verano de 2011, filmó 54 ataques, en los que pudo constatar un 28% de éxito.

siluroatrapandopalomas01Conocidos comúnmente como “Peces gato”, debido a los largos y sensibles bigotes (o “barbas”) que presentan en la mandíbula superior, puede observarse como los siluros del Tarn levantaban los suyos mientras estaban cazando palomas. Esto, combinado con el hecho de que sólo atacaban a palomas que se estaban moviendo en ese preciso instante, sugiere que los peces estaban detectando las vibraciones de las aves que se acercaban al agua.

Chucherousset se hizo con algunos ejemplares de siluro, así como de tres animales a los que depreda (palomas, cangrejos de río y peces de pequeño tamaño). Todas estas presas presentan diferentes niveles de carbono y nitrógeno en sus cuerpos y Chucherousset utilizó estos marcadores para estudiar que siluros habían estado alimentándose exclusivamente de palomas y cuales cazaban menos.

silurusglanis

De momento, esto puede tomarse como un interesante ejemplo de comportamiento inusual. Chucherousset no sabe por qué estos siluros comenzaron a vararse a si mismos para matar palomas, ni si obtienen algún beneficio particular al hacerlo.

El siluro europeo es una especie exótica, introducida en el Tarn en 1983 y que actualmente presenta un fuerte desarrollo en la zona. ¿Es posible que estos invasores hayan ejercido tanta presión en los bancos de peces locales, que se vean obligados a buscar sustento en otra parte? ¿Explicaría esto por qué parece que sean los siluros de menor tamaño los que van tras las palomas? ¿O es que son los individuos más pequeños los que tienen menos probabilidades de varar irreversiblemente en la ribera, o necesitan gastar menos energía al moverse para regresar al agua? ¿Por qué, en esencia, vale la pena salir del agua para atrapar una paloma?
 
Si deseáis ampliar el tema podéis leer el estudio de Chucherousset y colaboradores (“Freshwater Killer Whales”: Beaching Behavior of an Alien Fish to Hunt Land Birds) en:

http://www.plosone.org/Fjournal.pone.0050840

Original publicado en:

http://blogs.discovermagazine.com/the-catfish-that-strands-itself-to-kill-pigeons/

Traducido para thepigeonsite.com por: Carlos Padín Cores

Autor:
Ed Yong

Comentarios  


#1 jose luis 20-08-2013 18:25
Valla, con los siluros, buen reportaje, como siempre. Enhorabuena.
Saludos.
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