Marina (nombre que le puso mi hija Elena a aquella paloma, y que parece bastante apropiado dadas las circunstancias) se posó en nuestro barco la tarde del 1 de junio, cuando navegábamos a vela a la altura de Punta Cabicastro, en la bocana de la ría de Pontevedra.
A mí me sorprendió... y a Elena, que tiene tan solo 3 años, le entusiasmó…

encontradamar

…Existe un sueño que compartimos muchos de los que practicamos este deporte y supongo que se remontará hasta sus orígenes. A algunos colombófilos nos gustaría poder conocer la infinidad de aventuras que corren nuestras deportistas durante un concurso. Las rutas que siguen, los depredadores que se encuentran, las paradas que hacen o no hacen, donde han dormido esa noche que han estado fuera de su palomar. Especialmente durante el transcurso de una suelta de larga distancia, donde se multiplican exponencialmente, junto con los kilómetros, el número de percances.
Vivimos un tiempo donde el volumen de información que podemos manejar es sorprendente, pero en ocasiones conseguimos que juegue a nuestro favor todo ese flujo de datos que la gran maquinaria de la nube digital pone en movimiento a diario…

El viernes 31 de Mayo de 2013, la colombofilia gallega disputaba su primera carrera del campeonato de Gran Fondo desde Almansa (Albacete). Nunca es un paseo sobrepasar los 700 kilómetros de retorno hasta el noroeste peninsular, pero ese día lo sería aún menos. No llovía, no estaba nublado ni el calor era molestia alguna, pero un constante y notable viento del Norte, que atravesaba la mayor parte de la península, venía a complicar ese día el retorno de nuestras grandes campeonas. Fueron pocos los que ese viernes cerraron el control con alguna gran fondista en casa.

mapaalmansaogrove

Es ahí donde comienza la historia de Marina (RFCE-Galicia 165355/11)… Bueno, en realidad había comenzado un par de años antes, cuando sus futuros dueños, Juan Francisco Guillán (Paco) y su hijo Mario, decidieron hacerse colombófilos.
Marina nació a mediados de año en el palomar de mi abuelo, el veterano y alma mater del club, Gerardo Padín y junto con un gran grupo de pichones del 2011 que todos los socios les criamos a Paco y Mario ese año, daría sus primeros vuelos sobre el salino cielo de O Grove poco tiempo después de que hubiesen instalado su palomar (traído desde Betanzos mediante Fernando de la Fuente).
No podría dejar de destacar que Paco y Mario han sido una gran revelación. Con solo dos años de experiencia están a un nivel envidiable, como demuestran semana tras semana en las clasificaciones sociales y provinciales.
El día 29 de Mayo encestaban 11 palomas para el primer Gran Fondo en el que competían en su vida. Una de aquellas palomas era Marina, sin saberlo, la protagonista de esta historia.

Marina fue una de las muchas deportistas que el viernes no consiguieron llegar a casa, pero como gran paloma mensajera, no iba a dejar de luchar mientras un hilo de energía corriese por sus venas. No quería pasar otra noche fuera de casa. Ni hablar de dormir a la intemperie y de no poder comer ni beber en condiciones. Ni hablar. Marina solo tenía un pensamiento en la mente, volver con Paco y Mario, volver a casa. No importaba lo fuerte que fuese el viento en contra, ni lo mucho que le doliese contraer los ya fatigados músculos, cada golpe de alas la acercaba un poco más a la anhelada meta, a sus compañeras, a la comida, al descanso, a los atentos cuidados de Paco y el mimo de Mario.
Así que en un último esfuerzo, dispuesta a agotar lo poco que le quedaba de combustible en un todo o nada, Marina fijó un rumbo recto sobre las aguas exteriores de la ría de Pontevedra. Era la vía más corta para volver, incluso podía ver ya, en la lejanía, los alrededores del añorado hogar…

mapariadepontevedra

Pero fue demasiado para aquella pequeña paloma, sola y agotada en medio de un mar azotado por el incesante y frío viento del Norte. Ya no había más madera que quemar para seguir alimentando la caldera. Allí, en aquella vastedad de agua, se acababa el viaje de Marina.
Aún así, no se pasaba por su cabeza vender el pellejo tan fácil. Algo flotaba sobre aquellas frías aguas oceánicas. Un pequeño velero deportivo.

Casi puedo imaginármelo. Volando hacia  mar abierto con viento del Norte de 25 nudos a favor. La vela Mayor con uno o dos rizos tomados, el Génova hinchado y escorando a babor. Con patrón y tripulación dispuestos a disfrutar del hermoso día que les regalaba aquel sábado, ajenos a que iban a entrar afortunadamente de golpe en la historia de Marina.

Con un último esfuerzo, Marina alcanzó el cabo que maneja por babor el puño de escota del Génova. No estaba en casa, no había conseguido regresar, pero estaba viva para seguir intentándolo.

posadajarcia

Ahora, por un instante, imaginaos la cara de aquella gente. Una familia ajena a esto de la colombofilia, divirtiéndose en el mar un sábado de primavera. De repente un ave se posa en el barco. Pero no es un ave cualquiera, es una paloma… parece que lleva unas anillas de colores en las patas… y está agotada.

En los muchos años en los que Pablo lleva navegando, muy raramente ha visto posarse aves en su barco. Puntualmente, durante alguna ocasión en que navegaba muy alejado de la costa, pero jamás había visto semejante hazaña por parte de una paloma.
Aquel animal, aquella pequeña paloma mensajera, había llegado hasta el barco extenuada (poco sabían ellos entonces de su gran viaje desde el otro lado del país). Tan extremo era su cansancio que se dejó coger sin forcejeos, sin intentar huir.
Fue tan intensa la conexión entre aquellas personas y la agotada deportista, que al instante supieron exactamente qué era lo que tenían que hacer. Le pusieron un cuenco con agua en la misma cubierta, del que inmediatamente se puso a beber.

bebiendobarcoEn aquel momento era todo lo que Marina necesitaba, rehidratarse, recuperar el preciado elemento que se había ido escapando de su cuerpo lentamente, con cada exhalación, durante el camino de regreso a casa.
Marina pensaba que jamás había probado un agua mejor.
Luego la dejaron descansar ¡y vaya si descansó! Durmió 3 horas de un tirón, como diría el padre de Pablo “Una siesta de abad”, durante la cual el barco siguió navegando, virando y escorando, sujeto al ajetreo y el bullicio que conlleva navegar a vela. Marina ni se inmutó, por eso Pablo nos decía que su nombre le iba como anillo al dedo.

durmiendobarco

Ya en el atraque, la hermana y el cuñado de Pablo (Ana y Moncho) se llevaron a la cansada Marina a la terraza de su apartamento, donde le darían más agua y algo de maíz (unos cuantos granos robados a un aperitivo que tenían en casa, lavados para quitarles la sal y triturados).
Diría que su actuación fue de 10, sencillamente inmejorable, ya que a caer la tarde, tras haber dormido otro rato, Marina emprendió de nuevo el vuelo para alegría de aquellos improvisados rescatadores.

Pablo se había fijado en la numeración que la paloma llevaba en su anilla y suponiendo que el dueño estaría preocupado por saber de ella, se metió en Internet y tecleó “colombofilia” en un buscador. Al poco había dado con la web de la Real Federación Colombófila Española y con su apartado para “Recuperación de palomas” (http://realfede.com/recuperar-palomas). Allí rellenó el formulario con sus datos y con los de la paloma.

Marina llegó finalmente a casa el domingo 2 de junio poco antes de las 07:20 de la mañana. Ese mismo día Paco Guillán recibía un correo electrónico alertándolo de que había sido encontrada una de sus palomas. Al fijarse atentamente en los datos, había algo que no cuadraba, aquella paloma estaba ya en casa.
De todas formas se puso en contacto con la persona que había comunicado la paloma.

pacoguillan

Así se conocieron Paco y Pablo y así, cruzando medio país y una ría, llegó a nosotros la historia de la paloma RFCE-Galicia 165355/11 para siempre ya “Marina”.

En nombre de muchos colombófilos que soñamos con lo interesante que sería conocer las peripecias que viven nuestras palomas mensajeras mientras intentan regresar a casa, queremos darles las gracias a Pablo, a la pequeña Elena, a Ana, a Moncho y a toda su familia por haber cuidado tanto y tan bien de Marina, a fin de que pudiese regresar sana y salva a casa.

Un abrazo.

Carlos Padín Cores.

Comentarios  


#8 Paco Guillán 23-10-2013 18:29
Lo de "Don", se debe al sublime articulo... ¡Qué menos que eso!
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#7 Carlos Padín 18-10-2013 23:20
Don Carlos?
Ahora ya no soy presidente del club y puedes volver a llamarme Carlos!!!
:lol:
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#6 Paco Guillan 13-10-2013 22:53
Gracias a Carlos Padin por contar tan bien esta bonita historia que ha vivido nuestra paloma. Enhorabuena por tu excelente trabajo. Graciñas Don Carlos!.
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#5 Carlos P C 15-06-2013 18:21
Gracias Juan Manuel!
A mi me pasaba lo mismo mientras escribía. Me alegra que te haya gustado la historia de Marina.
Un abrazo.
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#4 Juan Manuel Gallegos 15-06-2013 16:56
De 10 la historia, hasta los ojos se me cristalizaron, saludos por la madre patria, desde Guadalajara, México. Felicitaciones a todos................
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#3 Carlos P C 14-06-2013 20:52
¿Que podemos decir nosotros? Siempre es una alegría recibir una paloma, llegue a tiempo o llegue 2 meses tarde. Lo que nos ata a ellas es el cariño.

Un abrazo Paco, un abrazo Pepe.
Por cierto, muy bueno el fragmento de Ítaca de Kavafis!...

...Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
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#2 Pepe 14-06-2013 11:42
Si vas a emprender el viaje hacia Itaca / pide que tu camino sea largo, /rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes / o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta / si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes / ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma, / si no es tu alma quien ante ti los pone.
...
Enhorabuena y gracias a ese Ulises que dió cobijo a una mensajera alada. Que los dioses le sean propicios.
Enhorabuena y gracias a Carlos por este relato tan lleno de emoción.
Mil primaveras para esta forma de vivir la colombofilia.
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#1 Paco Bellver. 14-06-2013 10:28
Impresionante historia.
Emocionante y leyendo esta veridica historia a cualquiera de los que llevamos el veneno de la colombofilia, no puede nada mas que aumentarle la estima por las palomas que vemos entrar en nuestros palomares semana tras semana y temporada tras temporada.
Saludos.
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