Nunca pensé que se podría echar tanto de menos el olor a paloma. Ni siquiera había llegado a planteármelo alguna vez. Ese aroma a plumas, a semillas, a pichones en el nido, que te recibe con los brazos abiertos cuando visitas el palomar temprano por la mañana, antes incluso de haberte tomado el primer café.

Estoy planteándome seriamente escribir a alguna compañía de perfumes para que cree un ambientador con aroma a palomas mensajeras. Uno para el hogar y otro para el automóvil, claro. Probablemente me van a tomar por loco… no me extrañaría lo más mínimo.

palomaaviariosolHoy es viernes 20 de septiembre de 2013. Llevo exactamente 33 días sin tocar una paloma, sin mancharme la ropa de blanco con esa bendita mezcla de aminoácidos y ceras hidrófobas que recubre el plumaje de nuestras queridas compañeras, o sin llamar a mis atletas para que vuelvan a entrar en el palomar a comer. Desde la distancia,  cada vez que se acerca alguna de las horas a las que por norma era obligatorio estar en el palomar y soy consciente de que ya no puedo hacerlo, se apodera de mi un extraño nerviosismo… daría lo que fuese por poder tener ahora mismo aunque sólo fuese una paloma, sólo una, incluso si se tratase de las más mediocre, para mí sería más valiosa que todas las de Jos Thoné juntas.

Soy colombófilo desde muy joven. Mi abuelo, mi padre, mi sobrino, podría decirse que toda la familia es colombófila debido a la repercusión que este deporte tiene en casa. Siempre tuve la firme convicción de que el día que me tuviese que ir a otro sitio, allí donde fuese, las palomas se vendrían conmigo. Sería colombófilo siempre. Nunca me había parado a pensar en que tal vez tendría que pasar una temporada sin ellas. Actualmente vivo en Manresa, Barcelona, y la triste realidad es que resulta muy complicado tener palomas en un piso.

familiapadinHe descubierto que se puede ser  colombófilo sin tener palomas. Uno muy, muy triste. De forma inconsciente sigo haciendo cosas que haría si estuviese en casa… por ejemplo, valorar el clima en relación a las palomas. “Hoy hace buen día para soltarlas a entrenar”. “Este viento es bueno para una suelta”. “Hoy hace mucho frío para que salgan al aviario a bañarse”… La alegría que me produce seguir teniendo esta afición tan presente se convierte en amarga bilis cuando uno se da de morros con la triste realidad, porque puede que seas capaz de ser colombófilo sin palomas, pero no puedes realizarte como tal sin ellas.

Y así estoy, sufriendo estoicamente los puñeteros síntomas del “síndrome de abstinencia colombófila”. El reloj biológico me dice que es hora de soltar a entrenar, de ponerles de comer, de mirar si los pequeños se van desarrollando bien, de limpiar el palomar… pero las palomas están a casi 1000 kilómetros de distancia… Se siente una nostalgia, mayor incluso a la que inspira el estar lejos de casa y de tus seres queridos. Con ellos puedes hablar e incluso verlos a diario gracias a las maravillas de la comunicación moderna. Pero a las pequeñas y condenadas palomas ¿voy a pedirles que me las pongan al teléfono?

Como echo de menos a esas miserables. No os lo podéis ni imaginar.

Hasta tal punto llega este desasosiego que me he encontrado mirando a las palomas que picotean en el suelo, o aquellas que están bebiendo en una fuente, cuando voy paseando por alguna plaza, intentando ver si alguna lleva anillas en las patas. Y al salir de casa, en un reflejo inconsciente, sigo mirándome en el espejo del pasillo para ver si llevo la ropa manchada de blanco.

marcospadinHace algo más de un mes que estuve en Galicia por última vez y lo primero que hice al llegar a casa (casi antes de darle un beso a mi madre y a mi abuela) fue darle un abrazo enorme a Lía, nuestra pastor alemán, y después salir disparado hacia el palomar junto con mi sobrino Marcos. Era pleno agosto, hacía calor y el palomar no estaba lo que se diría impecable. Me paré al llegar a la puerta para observar como habían crecido los nuevos pichones desde la última vez que los había visto y me llamó increíblemente la atención lo bien que olía allí dentro. Olía a palomas, a excrementos de palomas, a alguna pluma de la muda acumulada bajo las parrillas del suelo… pero a mí me olía a gloria. Llevaba tanto tiempo sin sentir aquel contacto que no suele valorarse por ser habitual, que el olor y el sonido que envolvía el ambiente me pareció lo más agradable del mundo.

Fue estupendo tener de nuevo a aquellas pequeñas amigas entre las manos. Pasados los días y presa de la morriña de mi hogar, atesoro ese recuerdo en mi hipocampo como uno de los más preciados. Podrán transcurrir los años y que los estragos de la edad vayan robándome poco a poco muchos instantes de mi pasado, pero pienso atrincherar este recuerdo entre los más especiales y aferrarme a él mientras pueda.

carlospadinSé que la vida es larga… que hoy estamos aquí y mañana podremos estar en otra parte. Soy consciente de que en un futuro podré volver a disfrutar de tener un palomar allí donde viva. Y, aunque pensar en ello es alentador, la sola idea de la espera no me ayuda en estos momentos donde daría lo que fuese por madrugar el próximo domingo para llevar a los pequeños pichones a entrenar, por disfrutar junto a mi padre de ese café previo a cargar las cestas llenas de palomas en el coche y salir a recoger las del abuelo.

He divagado a veces sobre lo triste que tenía que ser para una paloma perdida el hecho de quedarse sin palomar, nunca pensé que descubriría lo triste que es para un colombófilo quedarse sin palomas.

Un abrazo a todos.

Carlos Padín.

Comentarios  


¡BRAVO!
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Carlos en Santiago estudió algún colombófilo la carrera y tenía las palomas en la cocina, jajajaja. También pudes pedirle a Nandiño que te haga el "furancho"
Un abrazo
Rico
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¿Cómo leches se me había escapado el comentario del delincuente este?
Estoy pensando en pedirle a la comunidad de vecinos que me dejen poner un colomar molt petit i maco en la azotea.
Seguro que se prestan, ¿verdad?... sólo son palomas... jajajaja
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Carlos eres un llorón...

Si soy yo preparo un "furancho" hasta debajo de la cama si hace falta jajaja

saludos!!!
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Un saludo Carlos y que sepas por si aún no te percataste que Eduardo y Roberto son unas grandes personas y con los que gusta compartir.Ánimo y cuando menos te lo esperes estarás en el frente otra vez.
Un Saludo Tandem O Condadés
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Carlos, tarde o temprano volveras a tener palomas, teniendo la oportunidad de visitar palomares por ahi donde estes, es una pena que estes tan lejos, pero bueno, la vida tiene esto, un gran amigo mio me dijo una vez; Lo primero es la familia, segundo el trabajo, y tercero las palomas. Yo intento hacerle caso pero a veces estan las tres opciones de primero.
Hermano Carlos eres un fenomeno, espero estar muy pronto contigo viendole las plumas a las palomas, je,je. Un fuerte abrazo a los dos
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Jolines como sois si en toda la temporada esta solamente vi una suelta. Las demás fueron en semana.
Pablo, yo como dice la canción, sin mi mujer no soy nada, jajajajajaj, pero hombre si la colombófila es ella, yo solo se las encesto, juajuajuajuajua. Eso todavía le repatea el hígado más al personal.
Carlos a mi tienes que querme más que al Pablo este que él tiene una pequeña que no lo deja ni a sol ni a sombra, jaajajajaja. Las mías ya son más mayorcitas.
Rico
Asturias
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Gracias Pablo y Rico.
Comprendo que es deprimente también no poder tener un contacto diario con ellas. Por lo menos puedes conformarte con estar en el ajo los fines de semana y días festivos. Que tampoco me imagino que sea mucho consuelo, pero algo es algo. ;-)

Este fin de semana tuve la suerte de que Roberto y Eduardo (Villanueva Seoane), unos galleguiños de Barcelona, nos llevaron a hacerle una visita a Albert Vilardell Bartino, colombófilo de la Andreuenca que tiene el palomar en Girona. No me hartaba de tocar y tocar palomas!!!
Ha sido un gran fin de semana.

Muchas gracias por el apoyo. ¿Que haría yo sin esta tropa colombófila repartida por España?
Sus quiero a tos!
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Rico no es lo mismo. Tú al menos disfrutas de algo esencial en este deporte...el fin de semana. Alguien hace un trabajo por ti...y tu disfrutas de las maravillosas llegadas de palomas.Que serías tú sin tu mujer, jajaja.
No tener palomas, o al menos no donde vives, es muy duro si realmente estás enamorado de este deporte. Si te falta ese día a día con ellas es jodido. Coincido, pero el caso de Carlos es , desde mi punto de vista, muchisimo más frustrante.

Saludos.
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. Carlos si no fuera que es serio el tema, casi me da la risa. Lo digo porque llevo 7 años colombófilos viviendo eso mismo que describes, con la salvedad de que en vez de 1000 kms. estoy a 100. Las palomas las veo solo los fines de semana. Todo está en manos de mi mujer. Pero si tengo esos mismos pensamientos, el clima aunque no hayan concursos, las zuritas por las calles y las fuentes y la jodida presión, muuuuuuuuuuuuuucha presión en campaña que has de soportar. Ya sabes llevar el paloamr desde la distancia es la leche. Hablas todos los días, pero jolines con comentarios como "hoy el amigo les ha dado de cine" "Al cabo de media hora de darles las palomas desaparecieron y fueron vinviendo de una en una" y tu pensando que en dos o tres días encestas para un fondo. En fin una serie de pautas que aunque no veas tus palomas no despegas de ellas. Es por ello que entiendo el artículo a las mil maravillas. Un abrazo para vosotros.
Rico
Asturias
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