Hay gente, no tanta como sería deseable, que nace con un don. Ése es el caso de mi amigo, permítanme que lo llame así, Félix Martín. Félix ha sido bendecido con uno de los mayores regalos que nos puede dar la vida, el don de la inquietud, del inconformismo, del preguntarse que demonios hay más allá de todo esto que nos permite captar el sentido de la vista.

Desde que lo conozco (hará cerca de 10 años) no hay aspecto de Félix que deje de sorprenderme… colombófilo, articulista, artista, organizador de eventos, escultor… En ocasiones me pregunto si ha aprendido a vivir en un universo paralelo donde los días tienen 30 horas, solamente de esa manera se explica su actividad frenética en los múltiples frentes de semejante campo de batalla.

Tengo la enorme suerte de haber compartido con él algunas de esas pequeñas guerras en las que le gusta embarcarse, me refiero a las de darle a la tecla, las de plasmar en tinta algunas de las cosas que más nos inquietan de este cajón de sastre que es la colombofilia. Me lo he pasado como un enano compartiendo página con las ideas que se le pasan por la cabeza, porque Félix, como toda persona inquieta, no se da por satisfecho hasta que el trabajo ha quedado hecho y bien hecho.

Hace tiempo que por unas cosas o por otras la vida me ha alejado de la primera línea (incluso de la segunda, y hasta me atrevería a decir que la tercera) colombófila. Eso ha supuesto dejar de disfrutar de los quebraderos de cabeza que te regala la fauna que puebla este deporte. De los malos, pero sobre todo de los buenos. Lo que se traduce en que poco a poco vas perdiendo el contacto con gente tan beneficiosa para la cabeza como Félix.

A principios de marzo de 2018 me sorprendió recibir una llamada suya, estaba en el trabajo así que dudé en responder… pero la curiosidad pudo conmigo. Me extrañaba ver su nombre en el teléfono después de tanto tiempo. Así que descolgué y allí seguía Félix, como si no hubieran pasado un par de años desde la última vez que hablamos por teléfono.
“¿Qué pasa Carliños?” me dijo, con su acento andaluz. “¿Onde andas metío, aún estás por Cataluña”?...

Solventadas todas las dudas me soltó la bomba. Había impreso un libro recopilatorio con la mayoría de los artículos salidos de su puño y letra, en algunos de los cuales había contado con mi ayuda. Lamentaba profundamente no poder pagarme un par de millones de euros por derechos de autor. ¿Qué le vamos a hacer? No siempre puede pegar uno el pelotazo y hacerse millonario de la noche a la mañana…



Portada de “Soñando palomas”, de Félix Martín Vilches.

 

Pocos días después, casi me había olvidado de aquella llamada mañanera de Félix cuando, al llegar a casa por la tarde, me encuentro un pequeño paquete en el recibidor. Y allí estaba, el trabajo de una mente inquieta convertido en letra y todas esas letras juntas convertidas en libro. Un pequeño gran libro, que destila todo el esfuerzo que su autor ha llevado a cabo para reunir tanto material y darle cuerpo. “Soñando palomas” se llama esta pequeña bestia encuadernada en tapa blanda, y en ella se respira todo aquello que ha inquietado a Félix desde que comenzó a volar palomas mensajeras. Siempre atento, siempre inquieto… y así lo muestra el libro. Amor por la colombofilia en estado puro, en cada rincón y en cada sombra de nuestra extraña afición, no podría definirlo de ninguna otra manera.

Labor titánica la de gran Félix, ante la que me quito el sombrero. Sólo puedo agradecerle el acordarse de éste que escribe y de hacerlo de esta manera. Pero, sobre todo, quiero agradecerle el mejor pago que se le puede hacer a un amigo, tal vez no tan jugoso como los 2 millones de euros por derechos de autor, pero sí mucho más grande para el alma, la gran dedicatoria que me ha dejado rubricada en la solapa de la portada.

 


Dedicatoria “Soñando palomas”.

 

Gracias Félix, por acordarte de este galleguiño, por trabajar tan duro por nuestra pasión colombófila, por ser una persona activa y llena de inquietudes. Pero más que nada gracias, un millón de gracias, por tu cariño y por ser mi amigo.

Carlos Padín Cores.

Comentarios  


#1 Nando 21-03-2018 16:16
Félix nunca se cansa de escribir y además lo hace muy bien
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