Cuando decidimos crear esta web, pensamos en lo que debíamos escribir para enganchar a nuestros lectores. De esa reunión salió la idea de publicar una sección de colombofilia mundial. Porque si hay algo que muchos colombófilos se preguntan, a veces sin lograr respuesta, es ¿Que tienen en común y que no, las diferentes colombofilias que se practican a lo largo y ancho del planeta? Y claro, en seguida uno piensa en grandes campeones archiconocidos, como lo son los europeos Gaby Vandenabeele, Ludo Claessens, Janssen.. de los que también se habla en esta web como en tantas otras..

Pero si hay algo que nos gusta especialmente, es relatar las experiencias que van más allá de los premios, las historias personales, las que describen la pasión por este maravilloso deporte, como lo es la colombofilia, y llegan a emocionarnos tanto que no puedes parar de leer, y nosotros de escribir.. Y así es como llegamos al protagonista de nuestro siguiente artículo.

Cuando me encontré a Alexander Rosario, en seguida supe que tenía que entrevistarle, pues tan sólo me llevó un minuto darme cuenta que, a este joven de treinta años policía de Miami, y además aficionado a la fotografía, le sale la pasión por la colombofilia por los cuatro costados y lo refleja en cada fotografía que publica en su perfil de Instagram. Motivo por el cual le escribí y comencé a interesarme por su historia.

 

 Alexander Rosario

 

Y es que Alexander no es uno de tantos hijos, nietos o primos de colombófilos, no podemos decir que la afición a este deporte le venga desde la cuna. Su “pasión” como él mismo la describe, por este deporte, comenzó el día en que un vecino lo sorprendió en su casa con dos palomas.

“Él me dijo: Mantén estas dos palomas en una jaula durante 7 días y luego suéltalas. Cuando regresen, estarás enganchado a este deporte por el resto de tu vida. Y tenía razón.
Solté las palomas después de tenerlas encerradas cerca de una semana. Eran buchones cubanos. Los solté lejos y se asustaron con un halcón. Estaba convencido de que nunca volverían. Unas 4 horas más tarde, estaba en el patio trasero y vi una sombra sobrevolar mi cabeza. Eran las palomas que había soltado, volaron hasta entrar directas en la pequeña jaula que me había dejado mi vecino. Justo en ese momento supe que este deporte era para mí. Nunca creí que estas palomas tuvieran esta gran habilidad de regresar. La sensación que viví cuando volvieron es indescriptible.”Recuerda Alexander

Alexander ya ha vivido uno de los episodios más repetidos de todo aquel que comienza en este deporte, el de perder a sus palomas. Nos cuenta que ha sido una de las experiencias más traumáticas.

“Era una de mis palomas favoritas, un macho de color marrón claro. Todavía recuerdo su número de anilla. Cuando lo solté para entrenar, un gavilán salió de un árbol, lo agarró y lo inmovilizó en el suelo. Corrí tan rápido como pude sin parar de gritar, lo que causó que el gavilán se marchase y la paloma comenzó a volar, pero estaba herida y se posó en el patio trasero de mis vecinos. Corrí hacia allí y, cuando miré por encima de la valla, uno de sus perros ya había matado la paloma, la tenía en la boca. Todavía llevo su anilla en mi collar.”

Y es que, por desgracia, la pérdida de palomas forma parte del día a día de todo colombófilo, pero Alexander nos cuenta que está preparado. “Me sentiré mal, pero al participar en este deporte te das cuenta de todos esos factores, esos están fuera de tu control. Todo lo que puedes hacer es entrenar las palomas lo mejor posible. Hay un dicho que dice: Espera lo mejor y prepárate para lo peor.”

Sin duda, esta pareja de palomas le han calado muy hondo, tan es así que tras perder al macho, víctima de un ataque de gavilán, decidió bautizar a la hembra como “la jefa”, y se tatuó su imagen en una mano.

“Fue mi primera paloma, me la regalaron de alguien a quien admiro en la comunidad de las palomas, ¡cómo no iba a tatuármela! Es muy especial para mi y todavía vive en mi palomar.”

 

“La jefa” tatuada en la mano de Alexander.

 

En la actualidad, Alexander cuenta con un palomar de cría de unos 4 metros de largo, un palomar de vuelo de otros 4 metros y está construyendo un segundo palomar de vuelo.

 

Vista del palomar de Alexander Rosario en Florida.

 

Construcción de su nuevo palomar.

 

Le hemos preguntado qué cosas no deben faltar nunca en su palomar, a lo que responde: “Ventilación, agua limpia, desván limpio y orientación adecuada. Tengo mi "loft" orientado al suroeste, esto ayuda con el viento frío del norte que hace enfermar a las palomas”.

Ha ido formando su equipo de palomas principalmente con la línea Janssen y acaba de adquirir un macho de la línea de Gaby Vandenabeele, con el que espera comenzar la competición en noviembre.

“Me gusta la línea Janssen, son palomas fuertes y fibrosas. Ahora tengo palomas jóvenes, así que las dejo volar alrededor del palomar para que se acostumbren a su entorno, una vez se establezcan las llevaré a 5, 10, 15 y 25 millas de distancia (unos 40km).  Haré estos entrenamientos desde el este, oeste, norte y sur, y una vez las palomas estén ya en forma, haré 1 o 2 entrenamientos por semana a unas 50 millas de distancia (80km). Nunca he competido así que estoy aprendiendo sobre la marcha. Siento que en este deporte no hay unas reglas escritas en piedra, cada paloma es diferente y cada colombófilo tiene diferentes técnicas de entrenamiento. Me encanta hablar con otros colombófilos y recibir consejos de todos ellos.”

 

Criando pichones para la temporada.

 

Como buen entusiasta, junto a su amigo Joshep Padrón, han tenido la buena iniciativa de ir visitando los diferentes palomares de su geografía próxima, y plasmarlo en vídeos que publica en su canal de Youtube.

“Me encanta la fotografía, tengo una cámara Canon 5d. Nunca veía fotos de buena calidad, así que decidí fotografiar las palomas y publicarlas en internet. Me encanta visitar palomares y hablar con otros colombófilos. Obtengo consejos de ellos y veo como entrenan a sus palomas.  Uno de ellos, Bobby Rodríguez, de "Taino loft", lo conocí a través de Youtube y hemos sido grandes amigos desde entonces, casi como familia, su club ha ganado tanto campeonatos al mejor palomar, como individualmente a la mejor paloma”.

 

En el palomar de Bobbie, viendo llegar las palomas de la suelta.

 

“Un palomar que me impresionó realmente es el del “viejo Charlie” en Palm Bay, Florida. Su palomar es increíble, tiene dos pisos de altura, el primero lo usa como oficina del club, así como para sección de cría y el segundo piso es un increíble palomar de vuelo”.

 

Visita al palomar del “viejo Charlie”.

 

 Sunrise Loft en Florida.

 

Palomar de Tony’s Tippler en Nueva York

 

Este deporte necesita más gente como Alexander, joven, entusiasta, inquieto, y con ganas de ir más allá que ganar premios. ¡Nunca dejes de amar a las palomas!

Te deseamos y auguramos una feliz vida colombófila.

 

The Pigeon Site

 

Comentarios  


Increible!!! Sigue tu sueno Alex!!!
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