Siempre que una paloma mensajera gana algún concurso relevante, los amigos, posibles compradores, periodistas y demás colombófilos curiosos, se apresuran a visitar al aficionado ganador atraídos como por un imán. Cada uno con un objetivo bien definido. Felicitarlo, conocer pormenores sobre su manejo de la colonia, preguntarle sobre los tratamientos especiales a los que fue sometida la paloma campeona, etc… Una gran mayoría muestra interés en manosear a esta paloma; el objetivo es intentar descubrir qué es lo que la distingue del resto de palomas que hay en el palomar.

Se habla de muchas cosas, métodos, tratamientos, alimentación, entrenamiento, etc… pero sin duda, toda la atención recae en el ave ganadora. Su estructura, el equilibrio, músculos, ojos, alas, cola, etc… todos estos pormenores serán analizados y discutidos.
Y así es como debe ser, porque realmente esta es la clase de cosas que mantienen encendida la llama de la colombofilia.

Es normal que muchos de los que han podido analizar a la campeona con sus propias manos lleguen a la conclusión de que en sus propias colonias disponen de palomas similares, o incluso mejores.

¡Procedimiento equivocado!
En ocasiones como la relatada arriba, acabará apareciendo un gran caudal fotográfico en diferentes revistas y periódicos especializados. Del colombófilo, de la paloma, de la cabeza de la paloma, de su ojo, de una ala, etc… De todas ellas, las instantáneas que mayor interés acaparan son, sin duda, las de las alas.

alaverticalA pesar de que está comprobado que las capacidades mentales son de importancia capital, no se gana absolutamente nada publicando fotos de la paloma o de su cabeza. ¡No conseguiremos analizar nada importante observando estas fotografías! A pesar de escribir esto, me encanta ver fotografías de palomas bonitas. ¡Incluso hasta de sus ojos! La belleza nunca ha perjudicado a nadie.

¡Lo que me irrita es cuando periodistas o editores publican fotos de alas abiertas con intención de facilitarle el trabajo al fotógrafo! En la mayor parte de casos, las fotografías reproducen el ala en posición vertical, con una mano asegurándola, intentando proporcionarle al fotógrafo una buena posición de enfoque.
Bajo mi punto de vista, estas fotos no dicen absolutamente nada. Reflejan una postura antinatural y, por consiguiente, no aportan la información necesaria para analizar la calidad del ala.
Incluso cuando la paloma se encuentra en una posición natural, no deberíamos usar todos los dedos a la hora de abrir el ala. Es una costumbre muy arraigada, pero por desgracia puede distorsionar diferentes zonas del ala.
Valernos de la palma de la mano, o del dedo meñique para hacer presión sobre el ligamento del codo, puede ser un buen método para conseguir abrir el ala de forma estable, incluso cuando a pesar de las resistencia efectuada por la paloma, esta forma de abrir el apéndice no provoca efectos que perjudiquen la correcta observación del ala.
Otro inconveniente o “peligro” deriva de extender  demasiado el ala con la palma de la mano, creando un ligero efecto de ventilación. El resultado final será que las plumas secundarias cubran la parte posterior, distorsionándose de este modo la forma del ala.
Cuando fotografiamos una ala, el fin debería ser mostrar porqué, o como, esta fue capaz de condicionar la victoria. Para esto, tenemos que intentar abrirla de una forma lo más natural posible. No consigo entender como pretendemos conseguirlo si abrimos el ala de una manera forzada, llevándola a una posición que no se observa durante el vuelo. Quisiera hacer hincapié en que si queremos analizar determinado grupo de plumas o alguna parte concreta del ala, es perfectamente aceptable distorsionar ligeramente el ala con el fin de facilitar la observación.

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Casi puedo escuchar a los lectores hablando solos… “Ahora que ya sé lo que no debo hacer, ¿porqué no explica el procedimiento correcto?”

Sujetamos la paloma con una mano, colocándola en una posición en la cual su pecho se encuentra apoyado en nuestro abdomen. Con el pulgar, índice y corazón, sujetaremos la 9ª y 10ª rémiges, abriendo el ala cuidadosamente hasta situarla en un plano situado a 90º del eje imaginario del cuerpo. En los casos en que la paloma se resiste o hace fuerza de manera nerviosa, ayuda abrir y cerrar el ala varias veces. alaposturacorrectaEsto relaja a la paloma y le transmite la confianza de que no pretendemos hacerle daño alguno. Después de unos instantes conseguiremos abrir el ala sin demasiada dificultad y estaremos en condiciones de verificar cuales son sus puntos débiles y cuales los fuertes.

Nunca he visto a una paloma con ambas alas funcionales y que fuese incapaz de volar. Sin embargo, lo que pretendemos observar va más allá que el simple hecho de volar. Queremos que lo hagan rápido y con el menor esfuerzo de manera que esta actividad, si fuese necesario, puede mantenerse durante un extenso periodo de tiempo. Basándonos en esto, buscamos la mejor ala, dependiendo de nuestras condiciones, ya que como todos sabemos, pueden diferir bastante dependiendo de las características existentes en cada una de las líneas de vuelo a las que sometemos a nuestras palomas.

La ventaja de un diseño eficiente del ala.
Debemos ser conscientes de que en un día concreto, con condiciones meteorológicas concretas, una paloma con una buena ala (la paloma A, por ejemplo) no volará necesariamente más rápido que una paloma que presente un ala de menor calidad (la paloma B). Sin embargo, la paloma A con buenas alas, completará la distancia teniendo que esforzarse menos que la paloma B con sus alas de menor calidad.
Si el resto de factores relacionados con la salud y la preparación fuesen semejantes, podríamos encontrarnos con 2 posibles escenarios:

Si tanto A como B cubriesen la distancia en el mismo tiempo, A se recuperaría antes que B, que ha tenido que realizar un esfuerzo mayor debido a la calidad inferior de sus alas, por lo que necesitará más tiempo para recuperarse.

Si el concurso fuese duro, la paloma B tendría que esforzarse incluso más y, aún así, seguramente se vería superada. Su Velocidad Cómoda de Vuelo (VCV) sería inferior a la de A, mientras que durante los primeros kilómetros podrá volar por encima de su VCV hasta que el desgaste y el cansancio la fuercen a bajar el ritmo y ser adelantada.
Si el concurso durase muchas horas, su tiempo de vuelo sería mayor, a pesar de que ambas hayan volado los primeros kilómetros a una velocidad semejante (lean más sobre esto en la página 109 de mi libro “Nacido para vencer”).

¿Cuáles son pues los requisitos de una buena ala? Antes de entrar en más detalles, resulta oportuno discutir algo imprescindible. Tenemos que conocer los diferentes tipos de ala y como se adaptan a condiciones atmosféricas específicas.
El aspecto más importante a tener en cuenta es la combinación entre el tamaño y la forma del cuerpo, así como el tamaño del ala y su respectivo formato. Hay que señalar que son necesarias combinaciones diferentes para concursos que se vuelan con viento de pico si los comparamos con concursos volados con viento de cola. La temperatura ambiente también es un factor a tener en cuenta. En días más calientes es conveniente apostar por palomas de quilla baja y estructura ósea más ligera. Por el contrario, en días más frescos, las palomas de quilla alta se encuentran más cómodas durante el vuelo de retorno.

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De esta forma, a partir de ahora, siempre que hablemos del tipo de ala ideal, estaremos haciendo referencia a una climatología media, o sea, temperaturas suaves y viento nulo. La regla será siempre que cuanto más nos desviemos de lo ideal, más limitadas serán las probabilidades de que una paloma marque bien.

 

Traducido para thepigeonsite.com por Carlos Padín Cores

Extraído del nº 1057 de abril de 2013 del periódico colombófilo portugués “Mundo Columbófilo”.

Autor:
Dr. Wim Peters - Autor, entre otros, de "Nacido para vencer" y "Adaptarse para vencer".

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