Esquema del sistema digestivo aviar.
Después de un atracón, ya sea en caso o en un restaurante, lo único que deseamos es relajarnos en el sofá. ¿Qué mejor manera de disfrutar de un estómago lleno que sentarse y no hacer nada, salvo tal vez permitirse el lujo de una buena siesta? En ocasiones cuando era pequeño, quería jugar un partido de tenis de mesa inmediatamente después de comer. “Con el estómago lleno que no es prudente”, solía decirme mi madre. ¿Tenía acaso conocimientos como nutricionista?
No, en absoluto. Hay cosas que sólo sabemos por experiencia. En primer lugar la comida en el estómago tiene que ser digerida. El suministro de sangre se concentra especialmente cerca del estómago y de los intestinos a fin de absorber los nutrientes. Esto reduce la disponibilidad de sangre en otras zonas del organismo. Si van a salir a practicar cualquier tipo de deporte, tendrán menos oxígeno disponible, su organismo acumulará rápidamente demasiado ácido láctico. De hecho, deberían esperar dos o tres horas tras una comida antes de salir y poder dar el 100% de sus capacidades. El estómago debería estar vacío.
Lo mismo sucede con nuestras palomas. Poseen un buche en el que se lleva a cabo un proceso de pre-digestión. Los granos más grandes serán triturados al llegar a la molleja (estómago). Dependiendo del tipo de alimento presente en su dieta, este proceso puede ser más o menos duradero. Por citar algunos ejemplos, guisantes, habas y maíz necesitan un tiempo más largo que el arroz pelado o el dari.

 

Granos minerales (“grit” o “gastrolitos”):
La molleja se vale de arena y pequeños fragmentos de piedra afilada para ayudar a moler los granos. Un pequeño recipiente con material de este tipo debería estar siempre presente en el palomar, de modo que la paloma pueda usarlo según sus necesidades. Cuando las piedras se desgastan redondeándose en uno de sus extremos, son eliminadas a través de los excrementos. A menudo solemos pensar que el uso de esta arena se limita a moler las semillas, pero lo cierto es que también son una fuente de calcio. Los jugos gástricos de las palomas, extremadamente ácidos, consiguen liberarlo rápidamente. Pero este calcio sólo puede ser parcialmente absorbido. La arena también puede contener metales pesados, cosa que no deseamos. Las mezclas comerciales que contienen gran cantidad de piedra roja son poco beneficiosas ya que las palomas no pueden utilizarlas. Las conchas de molusco tienen más calcio absorbible y por lo tanto son mi primera opción.

En el siguiente paso, la comida pre-digerida pasa al intestino delgado. Junto con el alimento llegan hasta aquí otros productos como hongos y toxinas. La paloma puede haberlas ingerido en algún lugar o bien pueden encontrarse sobre las propias semillas. A veces también tenemos que tratar con antibióticos que no sólo matan a las bacterias que causan la enfermedad, sino también a las benignas bacterias que constituyen la flora intestinal. ACPRO (Profesionales en Cuidado Animal), una empresa con la que estoy muy familiarizado, lleva a cabo un gran trabajo de investigación acerca de las enfermedades y otros problemas de los animales destinados a la práctica deportiva.
Los veterinarios que trabajan allí lo hacen de una manera natural pero lo más eficaz posible para encontrar las causas y las posibles soluciones a estas enfermedades y problemas. Han verificado que un mal funcionamiento del tracto intestinal es una de las mayores causas de enfermedades y defectos. En el mundo de la medicina general se presta poca atención a la razón de la enfermedad, sólo se limitan a tratarla. Habitualmente no se trata la causa. Voy a tratar de explicar de una forma fácil de entender el ejemplo de sus teorías.

 

Corazón y músculos:
El corazón es una gran bomba que hace circular la sangre hacia el resto del cuerpo. Los músculos obtienen nutrientes y oxígeno de esta sangre.

Cavidad abdominal o peritoneal:
En el intestino delgado es donde se produce la asimilación de los nutrientes necesarios para el organismo. Se trata de productos que el animal no puede producir por si mismo, como ciertos aminoácidos, ácidos grasos y minerales. Durante una correcta digestión, el hígado recibe estos productos desde el intestino delgado a través del torrente sanguíneo.
El hígado produce la bilis, elabora proteínas sanguíneas y depura diversos productos perjudiciales para el cuerpo.
Los riñones funcionan también como filtradores. Dirigen las partículas aprovechables de nuevo hacia la sangre y eliminan los productos de desecho.
El intestino grueso absorbe la humedad dotando a los excrementos de su forma y apariencia típicas. Los nutrientes que son absorbidos a través de la pared intestinal del mismo, son principalmente productos que el propio organismo puede producir. Esta pared intestinal pasa dichos nutrientes a la sangre que va directamente al corazón, que a su vez los entrega a los músculos.

Cuando por causas como el uso de antibióticos o la presencia de productos nocivos, se ve diezmada la colonia de “bacterias intestinales buenas”, las que sobrevivan ya no serán capaces de funcionar eficientemente y los productos requeridos por el cuerpo dejarán de digerirse en el intestino delgado. Esto suele ocurrir cuando el animal está sometido a demasiada tensión. Piensen por ejemplo en aves jóvenes. Durante los períodos de estrés, se libera a la sangre un gran volumen de adrenalina, lo que tiene un efecto negativo sobre la flora intestinal. Los productos tóxicos que pasan a través de la pared intestinal del intestino grueso viajan sin purificar directamente al torrente sanguíneo y hacia los músculos. Las toxinas y otros productos nocivos presentes en los músculos serán causa de cansancio, rigidez y caída del rendimiento. A través del torrente sanguíneo, los productos nocivos llegarán sin purificar al hígado, debido a que no fueron pre-tratados en el intestino delgado. Esto puede causar una sobrecarga del órgano que se transmitirá posteriormente a los riñones. Si esta situación dura demasiado tiempo, comenzarán a manifestarse algunos problemas, siendo posible puerta de aparición de enfermedades.

Es posible observar infinidad de casos de reacciones alérgicas, y problemas en piel y cabello, tanto en personas como en animales, causadas por productos digeridos en el intestino delgado, pero que debido al estrés terminan directamente en el torrente sanguíneo sin purificar. Podría tratarse de productos que están tratando de encontrar una salida a través de la piel tras haber sido descompuestos en el hígado. Tienen que ser eliminados, pero no pueden encontrar una salida. Si conseguimos que el intestino delgado vuelva a funcionar, entonces las toxinas y otros contaminantes podrán ser purificados por el hígado y todas aquellas alergias, picores e inflamaciones desaparecerán. Extraño, ¿verdad? Estamos hablando del cuerpo como un bloque, como un total, es un enfoque holístico. Es lo que los curanderos chinos llevan haciendo desde hace miles de años. Conservando, todavía, conocimientos ancestrales. No tienen porque estar de acuerdo conmigo, son libres de pensar lo que quieran.

Intestino delgado:
Es esencial que las pequeñas bacterias intestinales sigan trabajando de manera eficiente. Especialmente en la porción superior del intestino delgado, encontramos varios tipos de bacterias productoras de ácido láctico. Podemos ayudar al proceso de digestión en el intestino delgado de varias maneras. Hoy en día se ha disparado el uso de alimentos como la cuajada de queso blando, el yogur y la mantequilla para promover la presencia de estas “bacterias buenas”. Esto es sólo eficaz a medias, ya que los ácidos del estómago y otras secreciones (tales como sales biliares y enzimas pancreáticas) que recalan en el intestino delgado, suponen una traba para nuestros esfuerzos y muchos de estos lactobacilos hallarán una muerte temprana.
Hay también ciertos elaborados probióticos disponibles en el mercado. Los probióticos son preparaciones compuestas de células microbianas que tienen un efecto positivo en la salud y el bienestar del huésped. Estas bacterias con efecto positivo (“bacterias buenas”) suelen ser Lactobacillus, Streptococcus, Lb. acidophilus y Bifidobacterium.

 

 

Al proporcionarlos, contribuimos a un buen aprovechamiento de la materia prima, por lo que el uso de estos probióticos puede hacer una contribución positiva a un tracto intestinal más eficiente. Todavía hay científicos que contemplan su uso con cierto escepticismo y critican su aplicación. Personalmente, creo que su uso puede marcar la diferencia en nuestro camino hacia las palomas sanas.

Sobrecargar el hígado:
Los probióticos pueden tener un efecto positivo pero, naturalmente, no podemos seguir castigando al hígado con antibióticos, micotoxinas, aflatoxinas, productos químicos, mezclas tóxicas de hierbas, abusando de las leguminosas durante la temporada de concursos, excediéndonos en la dosificación de vitaminas y aminoácidos, etc, etc…Esto tiene que terminar en algún lugar.

Volver sobre nuestros pasos:
Es cierto que hay muchos colombófilos trabajando estos aspectos actualmente. La salud es de suma importancia. Si los órganos pueden realizar las funciones para las que están desarrollados y no tienen que ocuparse de eliminar basura, entonces la salud y la resistencia se podrán restaurar. En ese momento, las palomas volverán a  brillar otra vez, como lo hacían antes. Creo que los lectores de mis artículos están en el camino correcto.

Resulta esencial poder asimilar fácilmente los aminoácidos en la proporción adecuada, los ácidos grasos adecuados en cantidad suficientes, lecitina, minerales, hidratos de carbono de buena calidad y un eficiente y saludable tracto intestinal... Todos tienen un papel que desempeñar en el correcto funcionamiento de los órganos y en la buena asimilación de los nutrientes. Si disponemos de esto en el mismo paquete, si todas las piezas están en su lugar, entonces el rompecabezas está completo. Cuando se convierte en un todo, nos encontramos, de nuevo, de vuelta sobre nuestros pasos. En ese momento no necesitaremos dopaje, trucos o trampas para lograr buenos resultados en las carreras. Todo lo que necesitamos son buenas palomas, motivadas y en excelente estado de salud.

La digestión en las palomas.

Peter Mulder

Traducido por Carlos Padin Cores.

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