A medida que aumenta la cantidad de literatura disponible sobre palomas mensajeras, podemos deducir que los colombófilos están más informados que nunca. Los principios científicos referentes a la nutrición, la cría, los concursos y, de hecho, todos los aspectos de la colombofilia se han vuelto mucho más evidentes, a pesar de que todavía sigan dominando el panorama muchas modas y, digámoslo así, "secretos".


En lo referente a dietas para competiciones, por ejemplo, muchos aficionados son cada vez más conscientes de que los músculos implicados en el vuelo de las palomas necesitan como combustible principal cereales como el trigo, la avena, la cebada, el maíz, etc. y no (como muchos británicos creyeron durante tantos años) ciertas legumbres como los guisantes y las habas. Sin embargo, las razones y las bases para alimentar durante los concursos con cereales, en lugar de hacerlo con leguminosas, pueden no ser tan conocidas o comprendidas. El objetivo de este artículo es analizar los principales músculos implicados en el desarrollo deportivo de las mensajeras, incluida su anatomía a nivel macroscópico, microscópico y submicroscópico (microscopio electrónico), para tratar de proporcionar una comprensión básica de su función, su suministro de combustible y qué sucede en estos músculos desde el momento del inicio de una carrera, hasta el final de un día largo y agotador, y para sacar ciertas conclusiones sobre estos músculos desde una perspectiva nutricional.

A modo de introducción debo decir que no soy nutricionista, sino un veterinario que se dedica al trabajo de diagnóstico de laboratorio, específicamente en el área de la patología (la ciencia que estudia los tejidos enfermos). También soy un aficionado a las palomas mensajeras que hace mucho tiempo vuela en un pequeño club en el oeste de Canadá, con un éxito modesto. Por diversos motivos, estuve involucrado en algún momento en el estudio de los músculos de animales salvajes capturados a través de cebos-trampa. Naturalmente, tuve que revisar la información sobre los músculos normales y estudiar los efectos del esfuerzo físico excesivo sobre estos. El beneficio que obtuve de todo esto fue el acceso a gran variedad de literatura científica sobre los músculos de las palomas mensajeras, así como de otras aves. La oportunidad de estudiar estos músculos en profundidad, como veterinario y colombófilo, fue emocionante y gratificante al mismo tiempo, ya que nunca había visto nada escrito sobre este tema en las revistas especializadas en colombofilia. A día de hoy, todavía no he encontrado nada reflejado en las revistas de palomas mensajeras sobre la anatomía microscópica del músculo de estas aves y prácticamente nada sobre las necesidades nutricionales de los músculos durante las carreras, y de lo que he encontrado respecto a este último tema, nada reunía el mínimo rigor científico. Espero que la siguiente información les sea de gran ayuda: arrojando algo de luz sobre este particular y refutando parte de la desinformación y el malentendido acerca de las exigencias nutricionales de los músculos de las palomas de carreras.

Al principio, puede sorprenderle a muchos colombófilos descubrir que gran parte de lo que se ha determinado acerca de los músculos de las aves, en general, se deriva de una extensa investigación llevada a cabo acerca de los músculos de las palomas mensajeras, y que gran parte de este trabajo fue realizado en Canadá, en la Universidad de Guelph en Ontario, por el Dr. John George, sus colegas y estudiantes de pregrado. Los resultados de esta extensa cantidad de trabajo han sido publicados en varias revistas científicas nacionales e internacionales. Creo que las conclusiones del mismo pueden interpretarse como los he registrado en este artículo, y que representan una explicación razonable de los eventos que ocurren en los músculos implicados en el vuelo de las palomas durante una carrera.
El siguiente punto crítico es percatarse de que hay dos grupos musculares principales implicados en el vuelo de las palomas mensajeras, los mismos que para cualquier ave voladora.

El primero y más relevante son los grandes músculos localizados a ambos lados de la quilla, son aquellos que sentimos con las yemas de los dedos cuando manejamos al ave. Estos extensos músculos representan aproximadamente el 20% del peso total del animal. Si le realizásemos la autopsia a una paloma, la colocásemos boca arriba, con la cabeza en el extremo opuesto a nosotros, y le quitásemos la piel de los tejidos subyacentes, podríamos ver estos grandes músculos apoyados a cada lado de la quilla. Al observarlos de cerca, observaríamos que la "fibra" muscular corre desde la quilla hacia arriba y hacia fuera en un ángulo de aproximadamente 45º formando una "V" sobre la misma. Estos músculos se conocen como “pectorales mayores” y son comparables a los músculos que se encuentran bajo el pecho de los humanos, aunque obviamente se desarrollan mucho más poderosamente en las aves.

Miología aves pectorales

Como era de esperar, los pectorales mayores son los músculos de vuelo más potentes en las palomas, así como en otras aves voladoras: su función principal es producir el abatimiento del ala, movimiento que impulsa al ave hacia delante. Los siguientes músculos de vuelo relevantes son los “supracoracoideos”, de menor tamaño y ubicados a mayor profundidad, a veces llamados pectorales menores o profundos, que se encuentran debajo de los pectorales mayores justo al lado de la quilla. Constituyen alrededor del 3.6% del peso corporal total de una paloma mensajera, mucho menos que los poderosos pectorales mayores, su ocupación primordial es la elevación del ala. (Por cierto, ¿sabía usted que, durante el vuelo, la paloma inhala durante el movimiento ascendente del ala y exhala durante el descendente?)

Movimiento del ala


Otro hecho importante a tener en cuenta es que, en las aves, hay dos tipos básicos de músculos, en función del color y la función de los mismos. El primero de estos es el músculo blanco, como el que se observa en los pálidos músculos pectorales del pollo doméstico. El segundo es el músculo rojo, como el que podemos observar en los músculos oscuros de la zona pectoral de palomas, patos y gansos, entre otras aves voladoras, por ejemplo.

Aunque los músculos de las aves contienen mezclas de músculos rojo y blanco es obvio, por los ejemplos citados, que los pectorales de los pollos domésticos cuentan con una mayor presencia de músculo blanco, mientras que los de las palomas mensajeras tienen una concentración más relevante de músculo rojo. Trataremos de explicar la diferencia de la siguiente manera: si tomásemos una muestra del músculo pectoral mayor, situado inmediatamente bajo la piel del pecho, la cortásemos longitudinalmente (es decir en la dirección de la fibra), intentando conseguir una sección delgada, la tiñésemos con tinturas especiales, y la examinásemos microscópicamente, veríamos que se compone de muchas unidades largas en forma de cigarro, que en realidad son células especializadas llamadas fibras musculares. Si cortamos la misma pieza de músculo en sección transversal y miramos hacia las unidades en forma de cigarro, vemos que son más o menos redondas, ovaladas o incluso algo angulosas, y que discurren formando haces. (Como ejemplo, tendríamos más o menos la misma disposición si tomamos varios lápices formando un paquete, envolvemos cada paquete con una banda elástica y luego apilamos los paquetes uno encima del otro).

Clases de tejido muscular


Obviamente, cientos de miles de paquetes, apilados y colocados longitudinalmente, forman la totalidad del músculo que podemos sentir con los dedos al tomar la paloma en las manos. Ya que nuestro objetivo es conocer las fibras musculares, no debemos olvidar que la gran mayoría de las fibras individuales en un paquete tienen un diámetro estrecho. En base a este hallazgo y a muchas otras características importantes y relacionadas que discutiremos más completamente, estas fibras estrechas han sido designadas como “fibras rojas” y, de hecho, constituyen aproximadamente el 94% de las fibras en los músculos pectorales. Mientras que la mayoría de las fibras son de pequeño calibre, en un paquete hay muchas menos fibras de gran diámetro, son las denominadas “fibras blancas”. Estas solo constituyen alrededor del 6% de las fibras musculares presentes en el pecho. También observamos que, en su mayor parte, estas fibras blancas se encuentran en el borde de cada paquete. Una vez más, si usamos la analogía de los lápices, teniendo mezclados lápices gruesos y delgados en un mismo paquete, veríamos que, en general, la mayoría de los lápices gruesos que representan fibras blancas estarían cerca o tocando la banda elástica, mientras que la mayoría de los lápices delgados que representan fibras rojas se ubicarían más profundamente dentro del paquete. Por lo tanto, el predominio de fibras rojas en los músculos pectorales de la paloma mensajera le da a ese músculo una apariencia roja en una inspección superficial. Este color rojo está relacionado con la presencia de mioglobina, un compuesto pigmentado portador de oxígeno, peculiar del músculo rojo en muchas especies animales. Por el contrario, el predominio de fibras blancas en el músculo pectoral del pollo doméstico le confiere un aspecto más pálido y característico, porque el músculo blanco tiene muy poca mioglobina. Estas características básicas sirven para delinear una de las principales diferencias entre un ave como la paloma mensajera, o cualquier especie migratoria que requiera volar durante largos periodos de tiempo, y un ave sedentaria que no vuela, como el pollo. Existen otras diferencias y las exploraremos con más profundidad a medida que avancemos.

Músculos pectorales de las aves


Además de las diferencias en el diámetro de estos dos tipos de fibras, ¿qué otras características distintivas y significativas hay? Bueno, investigaciones importantes han demostrado que, además de tener un menor diámetro, las fibras rojas individuales tienen una extensa red de vasos sanguíneos que se extienden e interconectan sobre sus superficies. Las fibras rojas también tienen una alta capacidad para absorber oxígeno gracias a la presencia de mioglobina, para el metabolismo (o quema) del combustible para producir la energía necesaria para el vuelo. Es de gran importancia para la paloma mensajera el hecho de que estas fibras rojas funcionan (o, más correctamente, se contraen) lentamente.
Debido a esta contracción más lenta, durante el vuelo se tarda más en alcanzar el cansancio. Resulta obvio entonces que las fibras rojas son aquellas que pueden soportar el esfuerzo sostenido de volar rápidamente durante muchos kilómetros, ya sea en una suelta de entrenamiento corto, una carrera de media distancia, o un concurso importante de larga distancia. En algunas situaciones especiales, como el alzamiento del vuelo, que se analizarán más adelante, los estudios sugieren que las fibras rojas también son capaces de una actividad muy rápida. Sin embargo, su función individual más importante parece estar asociada con el esfuerzo muscular prolongado y sostenido de volar largas distancias.

Original publicado en:
https://www.pigeonracingpigeon.com/menu/pigeon-racing-and-nutrition-of-the-muscle/

Traducido por:
Carlos Padín Cores

Autor:
Gordon A. Chalmers. (Doctor en medicina veterinaria)
Lethbridge, Alberta, Canadá

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