Este pertinaz nematodo, que vive sobre el epitelio del tracto respiratorio superior de muchas aves, especialmente de las silvestres o de aquellas domésticas con fácil acceso al exterior, suele ser uno de los grandes desconocidos dentro del mundo de la colombofilia. Es muy bajo el porcentaje de aficionados que conoce o tiene en cuenta su existencia.

Seguro que en más de una ocasión se han encontrado con alguna paloma emitiendo leves ronquidos al respirar, sacudiendo la cabeza sin motivo aparente, tosiendo, o incluso realizando un amago de bostezo en el que más bien parecieran querer expulsar algo de la garganta. Habitualmente asociamos estos síntomas a problemas de tipo respiratorio, y aunque estaríamos en lo cierto (pues son señales bastante comunes para muchos problemas localizados en las vías aéreas), lo más común es que pensemos en problemas como Ornitosis, o Rinitis alérgica. Muy pocas veces sospechamos de la presencia de un helminto en la tráquea de nuestras aves, cuya infección se denomina singamiasis o singamiosis.

Hasta donde se conoce, este parásito no puede infectar a los mamíferos, por lo que no representaría un problema potencial para la salud del colombófilo, aunque sí para el resto de aves cercanas al palomar.

Descripción:
Estos pequeños nematodos (gusanos redondos) son hematófagos. Una vez alcanzado el organismo de un ave (hospedador final), sus órganos diana suelen ser la tráquea y los bronquios, rara vez se observan en los pulmones o los sacos aéreos. Allí se adhieren firmemente al epitelio y lo perforan, alimentándose de la sangre que irriga la zona.

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En vida su coloración presenta un tono rojo intenso, debido a la presencia de la sangre en su sistema digestivo.

En esta especie de nematodos las hembras son de mayor tamaño, pudiendo alcanzar los 2 cm. de longitud, mientras que los machos rara vez sobrepasan los 6 mm.

La boca, usada para anclarse a la pared epitelial, extraer y succionar la sangre, presenta un aspecto caliciforme (en forma de copa). De esta característica deriva uno de sus nombres anglosajones “gapeworm” (gusano boquiabierto).

Alcanzada la madurez, la copulación permanente es una de las características más llamativas de esta especie. Macho y hembra permanecen unidos durante periodos muy prolongados, lo que les confiere un aspecto de horquilla, del que deriva uno de sus nombres típicos en castellano, “gusano horquilla”.

Ciclo vital:
Gracias a este tipo de reproducción la producción de huevos es constante. De forma elíptica y con un tamaño aproximado de 45×80 µm (micras), están recubiertos de una gruesa cutícula (perfecta para resistir las variables condiciones medioambientales) y presentan un opérculo en cada extremo.

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Cuando el huevo alcanza el exterior, mediante las heces, o a través de la mucosidad traqueal expulsada al toser, pasará por 3 etapas de maduración. La última se alcanza en un periodo comprendido entre los 8 y los 16 días tras la puesta, dependiendo de las condiciones de temperatura y humedad que lo rodeen. A esta etapa, donde la larva desarrolla su capacidad infectiva, se la denomina L3 o "Larva infectiva".

La vía de transmisión de Syngamus trachea entre dos aves puede ser directa o mediante hospedadores facultativos o intermediarios.

-Directa:

Mediante ingestión por parte de un ave de alimento, agua, o sustratos contaminados con huevos o larvas L3 de S. trachea.

Los ejemplos más comunes de transmisión directa en palomas mensajeras suelen ser:

-Comederos o bebederos manchados con restos de heces de palomas u otras aves infectadas que acceden al palomar.

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-Picoteo de material infectado presente en el fondo del palomar.

-Picoteo de sustrato infectado presente en los alrededores del palomar. Muy común en palomas con fácil acceso al exterior, o en palomares cercanos a grupos de otros tipos de aves.

-Entre la pareja. Durante el cortejo, la hembra trata de alimentar al macho metiendo su pico en el interior del de su pareja. Este material alimenticio regurgitado puede arrastrar, y verse contaminado, por restos de mucosidad traqueal infectada que pueden haber alcanzado la boca al toser.

-Paterno-filial. Semejante al relatado en el ejemplo anterior.

Situaciones todas bastante comunes, y difíciles de controlar, dentro o fuera del palomar.

- Mediante hospedadores intermediarios:

Tanto los huevos como las larvas infectivas de Syngamus trachea presentes en el exterior, pueden ser ingeridos por una gran variedad de animales, que se convertirán en portadores y vectores de transmisión de la infección. Los más comunes suelen ser lombrices de tierra, caracoles, babosas e incluso insectos como en el caso de las moscas.

lombrizdetierra

Algunos estudios parecen indicar que la capacidad infectiva de las larvas L3 de ciertas clases de S. trachea suele incrementarse cuando su ciclo vital cuenta con un hospedador facultativo, especialmente si se trata de lombrices de tierra.

Cuando las larvas alcanzan un hospedador intermediario, detienen su desarrollo y se enquistan dentro de los tejidos del animal. Muchas veces en zonas de fácil acceso para los depredadores. Estos quistes pueden permanecer viables, y por tanto infectivos, durante prolongados periodos de tiempo.

No es típico de las palomas mensajeras alimentarse de estos animales. Aunque sí puede ser posible observar este comportamiento en ocasiones puntuales. Por ejemplo, las jóvenes palomas (debido a su curiosidad, inexperiencia, o incluso por confusión) pueden picotear e ingerir pequeños caracoles. Las palomas extraviadas, obligadas a subsistir de aquello que encuentren, pueden llegar a hacerlo de fragmentos de cáscaras de caracol, o de restos secos de lombrices muertas, al confundirlos con piedrecillas o semillas.

Sea cual sea la vía de transmisión, cuando las larvas L3 acceden al interior del organismo del ave que servirá de hospedador final y alcanzan el tracto digestivo, atraviesan la pared intestinal, se introducen en las venas que alimentan la zona y que las conducirán al hígado o al corazón, alcanzando los pulmones unas 24 horas después de haberse producido la infección. Allí mudarán dos veces, desarrollando la fase adulta en unos 6 días tras haber sido ingeridas. Es entonces cuando machos y hembras se unen en una cópula permanente, para migrar luego hacia la tráquea, donde se fijarán a la pared epitelial de la que extraen la sangre que les sirve de alimento.

El periodo de prepatencia (fase de una afección parasitaria que se extiende desde la infección hasta la aparición de los parásitos en el enfermo) se sitúa entre los 12 y los 14 días. Algunas larvas, mediante migración activa directa desde el intestino, son capaces de alcanzar los pulmones viajando a través de la cavidad peritoneal, lo que prolonga el periodo de prepatencia y retrasa la aparición de síntomas.

Sintomatología:
Los individuos más vulnerables a la acción de Syngamus trachea son los pichones. El problema se incrementa cuanto menor sea su edad, debido al reducido diámetro del lumen de sus vías respiratorias. Son ellos los que pueden mostrar los síntomas más claramente, o los más susceptibles a la mortalidad en casos de parasitismo grave.

Los síntomas típicos incluyen:

-Tos.

-Estornudos.

-Fuertes sacudidas de cabeza (en un vano intento de expulsar aquello que produce la molestia).

-Remedo de bostezo, o amago de gárgara, con ruidos respiratorios.

-Dificultad respiratoria.

En fases ya avanzadas de la singamiasis, debido a que S. trachea es un gusano hematófago:

-Falta de apetito.

-Apatía.

-Pérdida de peso.

-Anemia, si la pérdida de sangre es abundante.

-Mortalidad, bien por obstrucción de las vías respiratorias, bien por anemia grave. Es muy raro observarla en palomas mensajeras, debido al mayor tamaño de sus vías respiratorias (en comparación a otras especies como las paseriformes) y a la mejor alimentación doméstica. Aunque los pichones más jóvenes no están exentos de semejante riesgo.

Diagnosis:
Confirmar su presencia resulta muy sencillo.

En individuos de pocos días resulta factible, aunque complicado, observar directamente la presencia del parásito adulto en la tráquea, mediante un contraluz fuerte, retirando las plumas del cuello y estirando la piel descubierta. También puede usarse la endoscopia.

Sin embargo lo más fácil y rápido es detectar la presencia de huevos en muestras biológicas, mediante el uso del microscopio:

-Hisopado directo del moco traqueal.
-Heces sometidas a una sencilla flotación.

O bien mediante un examen post mórtem del tracto respiratorio superior.

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Tratamiento:
Su control médico es bastante sencillo, y todavía no se han documentado problemas serios de resistencia a los antihelmínticos habituales por parte de Syngamus trachea.

Detectado el problema, su veterinario le podrá aconsejar acerca del tipo de medicamento a usar, de su dosis y tiempo de administración correctos.

Junto con el tratamiento, es importante asumir un plan de reducción de riesgos de infección, limitando la exposición de las palomas a los focos de infección, eliminando el acceso de aves silvestres o extraviadas al palomar y manteniendo una estricta higiene de comederos y bebederos. En caso contrario, podemos encontrarnos con un problema cíclico.

 

Bibliografía:

-Pablo Junquera, 2013, Parasitipedia.net.

-Robert B. Altman, Susan L. Clubb, Gerry M. Dorrestein y Katherine Quesenberry, 1997, Avian medicine and surgery.

-Lapage G, 1968, Veterinary Parasitology.

-Kaufmann, J., 1996, Parasitic Infections of Domestic Animals.

-Hieppe,T., 1985, Lehrbuch der Parasitologie. Band 3. Veterinärmedizinische Helminthologie.

Autor:

Carlos Padín Cores – Zoólogo.

Diciembre - 2013

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