Anatómicamente hablando, el sistema respiratorio de un ave presenta algunas similitudes con el de los humanos, donde el aire inhalado se desplaza hacia el interior del cuerpo a través de una tráquea, que acaba desembocando en un par de pulmones. Existen, sin embargo, algunas diferencias críticas. Desde un punto de vista evolutivo, el sistema respiratorio de las aves es anatómicamente más primitivo que el nuestro. Las aves no disponen de diafragma, un envoltorio muscular que divide el abdomen y la cavidad torácica y que, gracias a su contracción, es capaz de crear una presión negativa dentro de esta cavidad, haciendo que el aire fluya por la tráquea hacia el interior de los pulmones. Además, la capacidad de las vías respiratorias aviares para recuperarse después de sufrir algún tipo de infección o lesión es menor que la de los humanos.
Una de las diferencias anatómicas más importantes respecto a las aves, es la presencia de sacos aéreos. Aunque suele considerarse una característica primitiva, el sistema respiratorio de las aves presenta algunas ventajas funcionales sorprendentes. Estos sacos aéreos son globos de tejido transparente que se abren hacia el exterior de los pulmones. Debido a que ocupan una superficie considerable del espacio interno, gran parte del volumen corporal está constituido por aire y, por lo tanto, será relativamente más ligero, facilitando el vuelo. Debido a la naturaleza del flujo de aire a través de los sacos aéreos, el aire fresco puede entrar en los pulmones tanto durante la inhalación como durante la exhalación, lo que se traduce en una eficiente y elevada disponibilidad de oxígeno para los tejidos. Esta es una de las causas de que las palomas sean capaces de demostrar la resistencia y la velocidad de la que hacen gala en muchas de sus gestas. Pensemos que los humanos más rápidos pueden recorrer 100 metros en aproximadamente 10 segundos, mientras que un buen galgo puede recorrer 300 metros en 16 segundos, pero al compararlos con una paloma, podríamos decir que “se han quedado atascados en la 3ª marcha”. Las palomas no sólo pueden igualar la mejor velocidad de un galgo, sino que también pueden mantenerla durante horas y, por supuesto, pueden volar incluso más rápido si lo necesitan.

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Además de estar relacionados con la flotabilidad, e indirectamente con el intercambio de oxígeno en los tejidos, los sacos aéreos también juegan un papel importante a la hora de mantener la temperatura corporal (homeotermia) y los niveles de líquidos estables. Las aves no tienen glándulas sudoríparas, por lo que no pueden refrescarse mediante la evaporación de humedad a través de su piel. Cuando su temperatura interna es muy elevada, su única opción metabólica de refrigerarse es evaporar la humedad de la mucosa presente en las cavidades aéreas. Es por ello que, cuando la temperatura interna de una paloma se eleva demasiado, el ave empieza a jadear. El movimiento del aire en el interior de los sacos aéreos se incrementa, elevando el nivel de evaporación de la humedad que, al ser expulsada por la respiración, deriva en una pérdida de calor corporal y en una posterior refrigeración.

Debido a que este método de enfriamiento consiste en la pérdida de humedad, es vital que las palomas tengan acceso a una fuente de agua para poder reponer el líquido perdido, de lo contrario podrían llegar a deshidratarse.

Jadeos y enfermedad:
En muchas ocasiones, observar a una paloma jadear puede ser un motivo de inquietud para los aficionados, ya que suele ser uno de los síntomas más comunes relacionados con infecciones respiratorias. Sin embargo, como hemos visto, el jadeo no siempre es un signo de problemas sanitarios. Ya sabemos que jadear incrementa la evaporación de la humedad presente en el epitelio que reviste las vías respiratorias, en particular, en los sacos aéreos. Esta evaporación enfría al ave, actuando del mismo modo que lo haría un aparato de aire acondicionado por evaporación, siendo, de hecho, la única vía que tienen las aves para enfriarse a sí mismas debido a su falta de glándulas sudoríparas. Por lo tanto, es un mecanismo de uso normal gracias al cual las aves sanas pueden controlar su temperatura corporal.

En aquellas aves que presentan los sacos aéreos inflamados, resulta más complicado que la humedad pueda evaporarse de una manera eficiente, lo que deriva en un intercambio de humedad incorrecto que podría implicar una pérdida errónea de humedad. Si se pierde demasiada humedad, las aves pueden deshidratarse y tener mucha sed. Por el contrario, si la pérdida de humedad dentro de los sacos aéreos es muy baja, puede que no lleguen a refrigerarse, exponiendo su interior a temperaturas demasiado elevadas. De todos modos, el resultado puede ser un jadeo prolongado. Esta es la razón por la cual las aves con inflamación en los sacos aéreos son más propensas a jadear de forma excesiva. A largo plazo, la interferencia sobre el correcto intercambio de oxígeno en los tejidos, impide el que las palomas puedan alcanzar el estado de forma y también las expone a sufrir calambres musculares más frecuentemente. Por lo tanto, un simple fallo dentro de este sencillo mecanismo, tiene un efecto desastroso sobre la resistencia de las aves.

Jadeos en pichones:
Una de las preocupaciones más frecuentes en los colombófilos que visitan mi consulta durante enero, febrero y marzo (la época de post-destete en Australia) es la presencia de jadeos en sus aves y que estas se nieguen a volar alrededor del palomar. Ciertamente, las aves que presentan una infección respiratoria son más propensas a jadear, pero lo más común, durante esta época del año, es que el jadeo esté asociado a otros factores. El clima durante estos meses suele ser bastante caluroso mientras que, por otra parte, las jóvenes aves en desarrollo aún no han comenzado a ejercitarse en serio. Al mismo tiempo, puede que se encuentren mudando, hecho que puede conducir a un aumento del esfuerzo implicado en vuelo.

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La presencia de jadeos, sin embargo, hace sospechar al colombófilo sobre la presencia de posibles problemas respiratorios. El funcionamiento de unos sacos aéreos inflamados es incorrecto o está limitado, por lo cual las palomas tratan de compensar esta disminución de sus capacidades mediante el aumento del volumen de aire que entra en los sacos aéreos gracias a los de jadeos. Sin embargo, si el jadeo está asociado con la inflamación de las estructuras respiratorias más profundas (como en el caso de los sacos aéreos), es habitual encontrar también signos de inflamación en las estructuras de las vías respiratorias superiores (tales como senos nasales o tráquea). Los colombófilos deberían encontrarse con ojos irritados y lagrimeo, además de senos nasales hinchados, con presencia de secreción nasal y estornudos. Si no podemos constatar la presencia de síntomas relacionados con la inflamación del tracto respiratorio superior, es poco probable que cualquier jadeo observado se deba a la inflamación de las estructuras más profundas, tales como los sacos aéreos. Durante esta época del año, esta sintomatología constituye, por lo tanto, el indicio más fiable de una infección respiratoria.

Aunque en ocasiones, sin embargo, los signos pueden ser muy sutiles, sobre todo en los pichones de más edad, que ya pueden haber desarrollado una inmunidad natural bastante razonable. Lo que podríamos observar en este caso sería un mayor nivel de jadeo, junto con una disminución sutil del tiempo de vuelo en un equipo que hasta ese momento había estado volando bastante bien alrededor del palomar. En estos jóvenes de más edad, los estornudos, en particular, son una buena indicación de la presencia de una irritación leve de los senos nasales. Si se sospecha de una infección respiratoria es aconsejable visitar al veterinario.

Un chequeo de salud suele componerse del examen microscópico de un frotis fecal y del cultivo de muestras tomadas del buche. El frotis fecal se examina en busca de parásitos. Los gusanos y los coccidios merman la energía de los jóvenes pichones y, aparte de perjudicar a largo plazo su correcto desarrollo, a corto plazo reducen su vitalidad haciendo que les apetezca menos entrenar, y predisponiéndolos también a jadear.

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El cultivo de muestras tomadas en el buche se examina en busca de tricomonas y heterófilos. Los heterófilos son glóbulos blancos que han podido verse desplazados hasta el buche desde zonas inflamadas del epitelio que tapiza los senos nasales o la tráquea, en caso de que existiese inflamación. Por eso, su presencia suele indicarnos casos de infección respiratoria.

De todas formas, a estas edades es frecuente que aunque se diagnostique la infección esta no llegue a ser tratada. Las causas más frecuentes de infección respiratoria solemos encontrarlas en clamidias y micoplasmas. Las aves jóvenes necesitan sufrir cierta exposición a estos organismos para desarrollar una buena inmunidad natural. Cualquier programa de tratamiento debe estar dirigido al desarrollo de una correcta inmunidad natural de cara al inicio de la campaña deportiva, de modo que las palomas sean capaces de tolerar altos niveles de exposición al estrés y diferentes tipos de patógenos una vez que comiencen los concursos. Tratar a los pichones durante las semanas posteriores a su destete, sin duda los mantiene sanos, pero no permite la exposición a la enfermedad necesaria para estimular el desarrollo de una correcta inmunidad natural. Si se diagnostica algún tipo de infección respiratoria leve, cualquier enfermedad de tipo parasitario detectada durante el posterior examen veterinario también será detectada y esto, unido a una buena atención continuada y manteniendo el palomar limpio y seco, a menudo deriva en que los pichones sean capaces de desarrollar una buena inmunidad natural y de mantenerla durante un periodo de tiempo prolongado. Este tipo de niveles controlados de exposición a la enfermedad actúan como una vacunación a pequeña escala y ayudan a conseguir un buen nivel de inmunidad natural. En estas etapas del crecimiento de los pichones, las infecciones respiratorias sólo deberían tratarse si alcanzan un grado que comprometa el correcto desarrollo del ave. Los detalles completos de estos tratamientos están descritos en mi último libro “The Flying Vet’s Pigeon Health & Management” (“Salud y Cuidados Veterinarios de las Palomas Mensajeras”).

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Debemos tener presente, sin embargo, que la mayor parte de los jadeos observados en aves jóvenes pueden ser producto de la muda, de temperaturas ambientales demasiado elevadas, o de una escasa capacidad física, antes incluso que de una enfermedad respiratoria.

Si los jadeos se deben al sobrepeso, o a una etapa complicada de su muda, podemos determinarlo cogiendo a nuestras palomas y analizándolas visualmente. Entrenar a las palomas durante los momentos más frescos del día, puede permitirle al colombófilo comprobar si los jadeos son producto del calor.

Jadeos y ejercicio aeróbico:
Incluso las aves saludables y en forma, si se ven obligadas a volar contundentemente durante un corto período de tiempo pueden llegar a jadear. Lo hacen para compensar el déficit de oxígeno creado por la actividad explosiva a la que acaban de ser sometidas, de la misma forma que un corredor de maratón jadeará durante un corto período de tiempo si se le obliga a esprintar. Esto podemos observarlo en palomares donde las aves están expuestas a ataques de halcones de forma repetida. Las palomas que viven bajo estas condiciones, pueden llegar incluso a negarse a abandonar el palomar, y cuando se ven obligadas a hacerlo, a menudo vuelan bajo y en círculos cerrados sin alejarse demasiado del mismo, siendo reacias a distanciarse en caso de ser sorprendidas por un halcón mientras se encuentran en el exterior. En la mayoría de los estados australianos, febrero y mayo son los meses de mayor actividad de los halcones. El estado de alerta que se establece en algunos equipos es tan elevado, que algunos no bajan la guardia incluso cuando la presencia de estos depredadores ya haya disminuido, casi como si este comportamiento se hubiese convertido en un hábito. A menudo, la única respuesta es la más sencilla, dar entrenamientos en carretera de 7 a 10 días. Esto rompe el hábito, las ayuda a recuperar la confianza y al mismo tiempo les aporta un ejercicio adecuado.

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Después de un entrenamiento, pueden observarse individuos puntuales que jadean. Por norma general, suele tratarse de aquellas palomas que, por una razón u otra, tienen dificultades para mantenerse al día respecto a las demás. Intentaremos identificar a estas aves para poder examinarlas, a fin de detectar posibles signos de lesión o enfermedad. Siempre he creído que el hecho de que algunas palomas del equipo jadeen al posarse tras un entrenamiento en carretera es una buena señal. A menudo, esto significa que buena parte del equipo está en forma y disfruta forzando la máquina al límite para regresar a casa. A estas aves, el hecho de darles kilómetros mejora su condición física. Las pocas palomas que aún “no están en condiciones" tienen que esforzarse para seguir el ritmo del bando. Aún así, es conveniente evaluarlas para asegurarnos de que no hay algún tipo de enfermedad subyacente implicada. Las aves sanas pero en baja forma se recuperarán rápidamente por si solas y sus excrementos volverán a tener una consistencia normal. Entrenar en carretera a aves que no gozan de buena salud tiende a agravar su enfermedad. Esto se traduce en una recuperación prolongada tras la suelta y en que sus excrementos puedan tornarse verdes o incluso verdes y acuosos. Los músculos de las palomas que están saludables pero rebasaron los límites que les impone su capacidad física, o los de aquellas obligadas a esforzarse cuando se encuentran en perfectas condiciones, tienden a adquirir una tonalidad azulada de diferente intensidad debido a los calambres.

Jadeos durante las carreras:
Debido a que el jadeo es la forma natural que tienen las palomas sanas para enfriarse, podemos observar este tipo de comportamientos durante la temporada de concursos, cuando la temperatura corporal de las aves es elevada. Esto significa que las palomas sanas que entrenen durante días calurosos pueden llegar a jadear. Del mismo modo, es posible ver aves jadeando mientras descansan en el palomar durante un caluroso día de verano. Sin embargo, el hecho de que durante la temporada de competición un equipo que hasta ese entonces había estado bien comience de repente a jadear, debería levantar sospechas de una posible infección respiratoria. Esto es particularmente cierto si el incremento repentino en la cantidad de jadeos va acompañado de un rechazo a entrenar, o algún signo de inflamación de las vías respiratorias, como por ejemplo estornudos. Debido a que nos encontramos en temporada de concursos, estamos hablando de aves de más edad, de modo que su inmunidad natural ya debería ser bastante alta. Como resultado, su respuesta a la enfermedad se modifica considerablemente. Esto significa que resulta raro ver signos más evidentes de infección respiratoria, como el conocido por el nombre común de “ojo húmedo” (“one eye cold”), o carúnculas sucias. A menudo, todo lo que somos capaces de percibir son vagos signos de inflamación de las vías respiratorias, como estornudos y jadeos. La oposición repentina a volar, junto con los estornudos y el jadeo, deberían tomarse como un aviso para visitar al veterinario.

one eye cold

El ambiente dentro de una cesta de transporte de palomas ofrece un desafío particular. Las palomas tienen una temperatura corporal elevada (40´7° C), en comparación con la nuestra. Con un gran número de palomas confinadas dentro de un área relativamente tan pequeña como la que presenta una cesta de competición, la cantidad de calor generado puede ser elevada, incluso en un día frío. Si aumenta su temperatura corporal, las palomas comenzarán a jadear. En una cesta bien ventilada y si las aves disponen de agua, esto no supone necesariamente un problema. Sin embargo, si la ventilación de la cesta es escasa, la humedad evaporada dentro de los sacos aéreos de las palomas y exhalada al exterior crea un ambiente húmedo. Como la humedad presente en el ambiente es elevada, se vuelve más difícil evaporarla en la superficie del epitelio de los sacos aéreos, con el resultado de que la paloma pierde gradualmente la única capacidad de la que dispone para mantener una temperatura corporal baja.

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Por tanto, comienzan lentamente a sobrecalentarse. A menos que tengan fácil acceso a una fuente de agua, esta situación va a desembocar posiblemente en una grave deshidratación. Algunos experimentos han demostrado que a 25° C, las palomas pierden un 5% de su líquido corporal en sólo 24 horas si no tienen agua a su alcance. Del mismo modo, estos experimentos han demostrado que si tienen acceso a una fuente de agua no se observará deshidratación, incluso a temperaturas más elevadas. En cestas expuestas a unas pobres condiciones de ventilación, o en aquellas en las que las palomas no tienen fácil acceso al agua, el resultado sólo puede ser uno, las palomas se habrán deshidratado por sobrecalentamiento llegado el momento de la salida. Las aves liberadas en estas condiciones tienen muchas papeletas para orientarse mal y fatigarse fácilmente. Por lo tanto, es vital que durante los viajes las cestas estén adecuadamente ventiladas y que tengan agua a su disposición en cada una de las carreras.

Traducido para thepigeonsite.com por Carlos Padín Cores.

Original publicado en: Australian Pigeon Company.

Autor:
Dr. Colin Walker - Graduado en medicina veterinaria, miembro del Real Colegio de Cirujanos Veterinarios del Reino Unido y miembro del Colegio Australiano de Científicos Veterinarios.

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