Puntos básicos para sacar todo el potencial a nuestra colonia.

Publicado por primera vez en el nº 2 de VOLANDO AL SUR (Boletín informativo de la F. C. Andaluza)

Carlos Padín Cores - Biólogo.

Que recuerde, desde que llevo practicando la colombofilia, no hago más que toparme con un constante en todos los medios que usa nuestro deporte, sobre cuales son los  aspectos más importantes a tener en cuenta al observar nuestras instalaciones, nuestra colonia, o incluso a nuestras deportistas.

Con el tiempo, he llegado a la triste conclusión de que la mayor parte de esos aspectos se resumen en alas, ojos, este o aquel hueso, uno u otro potingue… y poco más. Cuando lo cierto es que son totalmente secundarios. No sirven de nada si tengo alguna problemática de base en mi palomar, o si mis palomas sin yo saberlo están amenazadas por alguna enfermedad.

Es el conocimiento de los puntos débiles de nuestro deporte lo que nos hará fuertes. Adquirir una observación mecánica de ciertos “marcadores” para poder controlarlos a tiempo, es lo que nos aportará el posterior relax para pararnos a admirar si las plumas de la rabadilla deben ser más aerodinámicas que las de la cloaca.

 

Cuando llegamos a este deporte, nos falta toda la información del mundo. Es como nacer. Las lecciones se aprenden despacio, pero una vez aprendidas es difícil olvidarlas.
Pretendo aquí dejar constancia de las cosas que, con el tiempo, he ido considerando importantes a tener en cuenta cuando entro a un palomar, cuando me ponen delante un grupo de palomas y cuando tengo en las manos a una de nuestras deportistas. Creo que algunas de estas, llamémoslas “variables”, son la clave para disponer de unas palomas sanas… ya sabéis, sin palomas sanas de nada valen lo perfectos que sean los ojos, lo resistentes que sean las alas, o lo aerodinámicas que sean las plumas del culo.

Cuando entremos a un palomar, sea de quien sea, tenemos que hacerlo con los 5 sentidos trabajando a tope. Y esto deberíamos hacerlo de manera automática. No solo debemos ver, debemos oler, escuchar, tocar y si es necesario saborear.

Seamos sensatos, un palomar huele a palomas, ¿a qué iba a oler?, esto no es malo… Otra cosa es que el aroma a mierda sea tal que tire para atrás, o que en vez de aire se respire polvo o gases de la descomposición de los excrementos. Si un palomar huele de manera desagradable o tiene partículas en suspensión, está claro, algo falla en su ventilación, tiene demasiadas palomas, o es hora de limpiar el fondo.

En otros lugares se explica como funciona una buena ventilación. Yo voy a explicaros como comprobarla de manera sencilla. Las horas nocturnas, como veremos a lo largo de este artículo, son ideales para observar problemas. Llegada la noche, coge una linterna, entra al palomar con ella encendida y sin molestar a las palomas ilumina hacia varios puntos fijándote en el haz de luz. Si hay polvo o pequeñas partículas en suspensión las vas a ver en seguida. Si opinas que es demasiado o que no se desplaza hacia las salidas de ventilación (el polvo afecta a la capacidad y la salud de las vías respiratorias) revisa la ventilación, o comprueba que el nº de palomas se ajuste a la capacidad real de las instalaciones (3 por m3 de habitáculo).

Ojo siempre a los puntos de humedad. Debemos reducirla al mínimo dentro del palomar, ya sea atmosférica o procedente de los excrementos. Es un factor favorable para la aparición de hongos.

Nos interesa sobremanera mantener una revisión constante del estado y tipo de las heces. Mejor a primera hora de la mañana, sobre todo si hemos limpiado el día anterior, echemos un vistazo a alguno de los posaderos o de los nidales. Sabemos cual es el aspecto de la deposición de una paloma sana, sabemos asimismo cuando este aspecto puede verse alterado (problemas sanitarios, contraste térmico, humedad, déficit alimenticio, etc). Si observamos que las heces no son consistentes en palomas en edad de competir, pongamos manos a la obra para averiguar cual puede ser el problema.

Las heces en los diferentes tipos de perchas, también pueden informarnos de como descansan nuestras palomas. ¿De que manera? Una paloma que pasa una noche tranquila, tiene por la mañana un montón de deposiciones más o menos agrupadas que ha ido expulsando mientras dormía. Por el contrario, si muestra un rastro de deposiciones disperso entorno a la zona de descanso, significa que ha estado moviéndose. Esto puede deberse a varios factores, palomar muy iluminado por la noche, roedores en el palomar, parásitos hematófagos que se alimentan en horas nocturnas, o un gran etc de causas que le impidan descansar.

De la misma manera… Volvemos a entrar de noche a nuestro palomar. Ponemos atención a todos los sonidos que se producen dentro. Debería estar más o menos tranquilo. Ojo a los estertores, a los estornudos (señal de problemas respiratorios) y a los animales que se rascan o patean (parásitos). A estas horas es más fácil acotar de donde proceden estos sonidos.

Siempre atentos a los niveles de consumo de agua y alimento. Todos sabemos más o menos cual es el volumen diario que consume cada habitáculo dependiendo de la época del año. Ojo cuando observemos que se dispara o que cae. Y antes de que cunda el pánico y comience la vorágine medicinal, descartemos que no se deba a factores ambientales como la temperatura o la humedad (con calor se come menos pero se bebe más y al contrario con frío).

Ahora bien. Si descartamos estos factores como responsables de las variaciones en el consumo, atentos, porque muchos problemas sanitarios manifiestan sus primeras etapas a este nivel. Y ser capaces de diagnosticarlos a tiempo es una gran ventaja para un colombófilo.

Ya que tocamos el tema, bebederos y comederos deben estar tan limpios como si fuésemos nosotros mismos los usuarios. Los bebederos mejor de plástico transparente ya que son más fáciles de mantener higiénicos. Nunca deben desprender malos olores y mucho menos dejar sabores desagradables en la bebida. Los comederos suelen ser de madera (con un poco de maña pueden fabricase de plástico) estaremos atentos a su higiene. Especialmente cuando alimentemos con líquidos mezclados en la comida que podrían ser absorbidos por maderas porosas.

Otro de los “marcadores” que debemos controlar mecánicamente es el estado, posición y salud de las plumas. No solo de las grandes plumas de las alas (las remeras principales). Me refiero a todo el plumaje.

Si nos paramos frente a un palomar y una o varias de las palomas tienen las plumas erizadas o el plumaje hinchado sin hacer demasiado frío… fijémonos especialmente en las plumas que cubren la frente de la paloma. Todos los que cuidamos aves sabemos a lo que me refiero. Cuando una paloma eriza las plumas de su frente, esas que tiene entre el pico y los ojos… malo. Si a un plumaje erizado de un ave en reposo le acompañan balanceo del cuerpo, compresiones respiratorias o movimientos de cola, hay que ir pensando en apartarla de la colonia y poner los medios para averiguar cual puede ser el problema.
Asimismo, controlemos siempre el estado y salud de las plumas. Que no haya problemas en el desarrollo de la muda y que no están mutiladas o demasiado cargadas de parásitos.

Cuando cojamos a una de nuestras atletas y tengamos en mente comprobar su estado sanitario, yo optaría (entre otras muchas cosas que se te puedan ocurrir gracias a la experiencia acumulada) por 6 puntos básicos.

  • Ojos (deja lo de las teorías para otro momento, ahora evaluamos la salud de la paloma). En una paloma sana nunca deberían presentar ningún tipo de inflamación, verruga, lacrimosidad o plumas circundantes húmedas. Nunca deben aparecer vidriosos, siempre claros y con su color (el que sea) bien definido.
  • Carúnculas nasales y oculares. Cuando dejan de ser pichones, su coloración debería ser clara aproximándose al blanco. Cuidado cuando aparezcan grisáceas, sucias, húmedas o con verrugas.
  • Mucosa del pico y la garganta rosada. Ojo cuando la notemos pálida, demasiado colorada o con algún tipo de excrecencia.
  • Plumaje. Sucio y deslustrado no solo apunta a falta de higiene, puede indicar un déficit nutricional. Plumas con barbas mutiladas indican presencia de parásitos. Y hay unas plumas de difícil acceso, pero que deberíamos vigilar igualmente. Se trata de las pequeñas plumas que rodean a la cloaca. Si las vemos apelmazadas o manchadas de excremento, estamos ante un caso de diarrea o heces acuosas.
  • Osamenta bien desarrollada. Sobre todo en individuos jóvenes. Si observamos algún caso de malformación ósea en varios pichones de la colonia, revisemos la nutrición.


Hay muchos más puntos en los que centrarse para averiguar la calidad no solo sanitaria, sino higiénica de nuestra colonia. Este era solo un resumen ligero de alguno de ellos con el ánimo de estimular al lector a tirar de experiencia e ir creando sus propios hábitos diarios de control.

Evitamos en este artículo centrarnos en explicaciones profundas sobre otros temas, como puedan ser ventilación o sintomatología de enfermedades… Eso es menester de otros artículos. Y es obligación tuya, querido lector, buscar en ellos o en los compañeros veteranos de nuestro deporte, los conocimientos de los que creas carecer.

Ánimo y un saludo.

Carlos Padín Cores

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